El espacio como portal de experiencias

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Uno de los recientes proyectos de Amadeo, Casa Libres.

Fausto Amadeo representa el prototipo del profesional que toma a la arquitectura como un arte, tanto que desarrolla paralelamente ambas ocupaciones, con criterios contemporáneos sensibles. Afirma que “el arte es una manera de ocupar los espacios, de habitar, de trabajar una mirada crítica, curiosa y creativa de las cosas”.

—Tenés una doble ocupación, como arquitecto y como artista, ¿cómo te definís? ¿Qué surgió primero en vos, el arte o la arquitectura?

— Siempre tuve vocación compuesta de artista y arquitecto. De chico usaba anteojos y dibujaba todo lo que veía, tenía una pantera rosa, y una bicicross naranja. Mi sensibilidad espacial conserva recuerdos detallados de lugares que visitábamos, la casa racionalista de mis abuelos, o la de unos amigos de la familia donde fuimos una tarde…

— ¿Cómo conciliás esta doble profesión? ¿Tomás la arquitectura también como un arte?

— Dentro del arte se ubica la buena arquitectura, en lo poético de un espacio que nos hace conectar de cierta manera.

— ¿Cuánta creatividad te permite el ejercicio de la arquitectura? ¿Cómo la manejás?

— “Los limites me dan libertad”, decía el arquitecto y docente argentino Eduardo Sacriste. Hacer arte y arquitectura es percibir cierta información existente y redescribirla, ese ejercicio sólo puede llevarse a cabo dentro de la dimensión de lo posible, definida por múltiples límites con los que interactuamos. Los límites son ingredientes con los que trabajás una obra de arte o de arquitectura. El arte es una manera de ocupar los espacios, de habitar, de trabajar una mirada crítica, curiosa y creativa de las cosas. Es meditar haciendo.

— ¿Tenés un estilo dentro de la arquitectura? ¿Cuál sería?

— Una arquitectura contemporánea sensible, donde trabajás con el medio ambiente, con ideas conectadas, donde la tecnología te acerque a conectarte con vos… Ese es un ideal de mi trabajo actual.

La casa “gira sol”, premiada en el concurso de viviendas sustentables de Puertos.

Habitamos espacios de todo tipo de escalas. Mientras desarrollo un espacio de seis metros cuadrados para una obra multimedia de videoarte sitespecific, trabajo un edificio de 10.000 metros cuadrados donde conviven un hotel, un edificio de oficinas y un gimnasio. Y cada uno es experiencia desafiante. Un trabajo informa y ayuda al otro de diferentes maneras.

Considero mi labor actual, tanto en arte como en arquitectura, un trabajo que presenta al espacio como portal de experiencias de conexión y descubrimiento. Lo inefable del espacio habitable.

— ¿Dentro de qué tipologías te sentís más cómodo?

— Me gusta la arquitectura que forma parte de una serie de trabajos que permite identificar al arquitecto, sus preguntas y obsesiones. Eso me pasa al ver la obra de Adamo-Faiden, de Luciano Kruk, entre otros. Como en arte me sucede con trabajos de Saraceno, Erlich o Doma.

— ¿Qué tomás en cuenta cuando iniciás el diseño de una casa?

— Los ingredientes con los que elaboro una casa son el medio ambiente especifico (entorno, vista, vegetación nativa, el sol), el espíritu de vida anhelado por los habitantes y los materiales que utilizaremos para lograr ese estilo de habitar en ese territorio natural y construido.

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