“Acercamos la ópera a todos los ámbitos”

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Cecilia, su piano y sus cantantes, una simbiosis perfecta.

Cecilia Varela, pianista del teatro Colón desde hace tres décadas, cuenta cómo funciona el Grupetto Cantabile, que se presentó en el espacio Circular como parte de los festejos por las cien ediciones de Revista Nordelta.

El público del Colón sabe qué es lo que va a ver cuando compra una entrada, en su gran mayoría tiene un entrenamiento auditivo y perceptivo para la apreciación de la ópera y los cantantes. El público que no está habituado a ver ópera es el que hay que captar, y por eso hay que brindarle el mayor nivel posible, para que no haya lugar para el desencanto, sino todo lo contrario”, dice Cecilia Varela, directora del Grupetto Cantabile, que el sábado 8 de junio se presentó en el espacio Circular, en Nordelta Centro Comercial, como parte de los festejos que Revista Nordelta está organizando por su primer centenar de ediciones.

Cecilia Varela, pianista del teatro Colón

Uruguaya de nacimiento, Cecilia es pianista interna del teatro Colón desde hace 30 años, y en tal función tiene a su cargo la preparación musical de los cantantes de ópera: “El trabajo del maestro interno del Colón es pre-público. Además de preparar a los cantantes, tenemos la función de tocar la ópera al piano en los ensayos con el maestro que va a dirigir; luego toca la orquesta en lugar del piano, por eso es tan difícil nuestro trabajo: en los ensayos tenemos que sonar como la orquesta completa. He tenido que pasar hasta cinco meses de estudio para poder tocar correctamente con el maestro invitado”, explica la consagrada pianista.

Cuando Cecilia comenzó a trabajar en el gran coliseo lírico de América Latina, a fin de 1988, su jefe le dijo una frase que marcó para siempre su nivel de exigencia: “Cada vez que vos toques el piano en este teatro, ya sea en un ensayo con los cantantes, con el director o con el regisseur (en lo que se llama un ensayo de escena), tiene que ser perfecto, como si estuvieras en un concierto. Siempre tiene que ser perfecto”. Y eso es lo que busca desde entonces, con la misma pasión. “Mi trabajo cambia constantemente, porque cambian las obras, los directores… no hay un día igual a otro. Empecé con esto a los 17 años en Uruguay, hoy tengo 60… perdí la cuenta de la cantidad de cantantes líricos que he preparado, cada uno con una voz y una realidad diferente. Hace muchos años me autodefiní como coach de cantantes líricos, un concepto que hoy está muy de moda en Europa. Porque no solamente entreno su voz, sino que también buscamos juntos un repertorio, les doy consejos de alimentación ¡y a veces hasta hago de psicóloga!”, afirma.

El Grupetto Cantabile

Hace algunos años, Cecilia comenzó a hacer presentaciones con sus alumnos particulares: “Ellos me lo pedían, y yo fui armando distintas óperas para hacerlas al piano, saqué los coros, y otra cosa muy importante para mí fue el subtitulado, que la gente te agradece enormemente, porque son muy pocos los que entienden italiano, francés ¡o ruso! Eso en el Colón se hace desde los años ’90, cuando Sergio Renán era su director, y en ese momento hubo una gran renovación en el público, empezó a venir gente joven, porque todos entendían lo que estaba pasando sobre el escenario, se reían a carcajadas”.

¿Por qué el nombre del grupo?

Al principio no teníamos nombre, pero un día nos dimos cuenta de que teníamos que tener una identidad. Grupetto Cantabile es un grupito de cantantes, sencillamente. Nació formalmente hace casi cinco años, empezó con una ópera semiactuada en un teatro en Campana, una puesta muy simple, sin vestuario, con ropa de calle, pero poniendo énfasis en la labor actoral.

¿Es una formación estable?

No, está en cambio constante. De repente hay alumnos a los que, por su preparación, les van surgiendo oportunidades importantes, se les abren puertas, y entonces no pueden cantar con nosotros, y eso es una sensación ambivalente para mí, porque por un lado los pierdo, pero por otro veo su crecimiento profesional, su evolución. Entonces su lugar lo toma otro cantante, que se está formando.

¿La cantidad de cantantes sí es fija, o varía de acuerdo al espectáculo?

Depende de la obra. A veces necesito dos cantantes, a veces cinco… A veces doce, como vamos a presentar ahora en Nordelta. Siempre conformo el grupo más adecuado para cada ocasión. Y en cuanto a edades, tengo de todo: desde chicos muy jóvenes, que están en el Instituto Superior de Canto del Colón, otros que están en el coro del Colón, otros que están haciendo cosas afuera… En este momento la más joven es Lucía, una chica que hoy tiene 23 y estudia conmigo desde los 18, y el más grande es Raúl, un bajo que canta en un coro amateur y se acercó a mí porque quería que lo ayudara a cantar mejor, y vi que tenía una voz profesional excelente, y tiene 50 años. Hoy está re entusiasmado, y se prepara cada día más. Las motivaciones son diversas.

Cecilia con el El Grupetto Cantabile

¿Qué van a presentar en Nordelta?

Es una gala lírica que se llama “El amor en tiempos líricos”. Porque el amor, o el desamor, está presente en todas las obras, es el elemento aglutinador en la mayoría de las óperas, siempre hay una historia alrededor del amor. Yo quería cambiar un poco el concepto de lo que es un concierto, me parece aburrido eso de que el cantante saluda, se coloca al lado del piano y canta paradito, sin más; eso da para un concierto en el Colón, de grandes genios. Yo, en cambio, necesitaba algo más dinámico, para un público más joven. Por eso se me ocurrió enlazar distintas arias, personajes, dúos o cuartetos que tuvieran que ver con el amor. Casi siempre lo planteo como si fueran un grupo de amigos, entre los cuales hay distintos personajes, roles, como el enamorado eterno, la que sufre por amor, la que no le da bolilla a nadie… Mozart, que escribió música hace 300 años, tiene óperas enteras en las que el vínculo entre el hombre y la mujer se trata de una manera que parece muy actual. Eso entusiasma y acerca la ópera al público de hoy.

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