De la mano de Goyco

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A 30 años de su inolvidable papel en el Mundial Italia ´90, Sergio Goycochea repasa su trayectoria y reflexiona sobre los momentos inesperados de la vida. Ya es abuelo y vive cerca de Nordelta, donde disfruta de la vida como lo hacía en su pueblo natal.

Como millones de chicos en la Argentina y el mundo entero, Sergio Goycochea pasó casi todas las tardes de su infancia jugando al fútbol, soñando con llegar a Primera. Lo que seguramente nunca llegó a imaginarse es que, de manera fortuita, iba a convertirse en protagonista central de una de las grandes epopeyas de la Selección. Todavía hoy, cuando lo llaman de medios de prensa internacionales, lo presentan como un campeón del mundo, sobre todo este año que se cumplen tres décadas de aquel recordado Mundial Italia ´90. Campeón no fue, aunque estuvo a centímetros de atajar el penal ejecutado por el alemán Andreas Brehme en la final, cuando la pelota entró bien pegada a su palo derecho. Goyco todavía tiene el mítico buzo que todo niño de los ´90 deseaba que su mamá le comprara, y un coleccionista le ofreció hasta 50 mil dólares por el original.

Goyco alza a Diego tras la definición por penales frente a Yugoslavia (foto FIFA).

¿Dónde lo tenés guardado?

Está acá en casa, en la habitación que hoy es de mi hijo menor, que tiene una cantidad de camisetas que he cosechado en mi época de jugador y después también en mi tarea como periodista, de varios jugadores. Lo tengo en casa y es muy importante, porque en Italia ´90 jugué con una sola camiseta, ese mítico buzo era uno, lo lavaba después de cada partido para usarlo en el siguiente.

El Vasco Goycochea, que comenzó su carrera profesional en River y se retiró en Newell`s, vive desde hace seis años en un barrio cercano a Nordelta con su mujer y su hijo más chico. En este año tan particular por la cuarentena, suele entrenar en la entrada de su casa y jugar al squash en una cancha que improvisó en el estacionamiento.

Goyco, ¿cuáles fueron los momentos de tu vida que te hicieron crecer?

Cuando fui papá. Ahí crecés porque tenés otra responsabilidad por la que luchar en la vida. Después algunas situaciones feas que me tocaron en mi época de futbolista, cosas que te dan otro punto de vista y te hacen parar en otro lado. Todos tenemos momentos difíciles en la vida y esos son los que te hacen crecer si sos inteligente y los sabés aprovechar.

Parecés una persona que va siguiendo las pistas en la vida. Un día, cuando menos lo esperabas, debutaste en la Selección y te convertiste en héroe. Una vez retirado del fútbol, la vida te llevó a ser conductor de televisión, periodista… ¿Creés que la planificación es necesaria o seguís el destino?

No tengo tan claro si hay que ir planeando o ir preparándose, pero al menos uno tiene que ir hacia un gran objetivo o un punto final. Yo debuté en la Selección porque de chiquito supe que quería ser jugador de fútbol e hice un camino para llegar a eso, no es que de repente me levanté y me dijeron ‘vení a jugar el Mundial’. Y cuando dejé de jugar, no planeé mi profesión en los medios de comunicación, pero dije “esto me gusta hoy” y seguí esa intuición de prepararme y empezar a hacer una vida después del fútbol. Por suerte elegí bien. No es que uno anda por la vida dejándose llevar, creo que lo mejor que puede hacer uno es ver las señales y prepararse, porque sino esas señales te pueden poner en el lugar que querías estar… y no estás preparado.

La histórica camiseta de la Copa del Mundo 1990. Es una sola, que el arquero usó en todos los partidos en Italia hace 30 años (foto Flia. Goycochea).

Cuando eras chico, ¿qué soñabas con ser de grande?

Siempre soñé con ser jugador de fútbol, no recuerdo haber pensado otra cosa. A los 16 años ya era profesional. Y aunque de chico siempre estudié,siempre en mi cabeza había una cancha, un estadio lleno, el sueño de jugar en un equipo de Primera.

Sergio Javier Goycochea tiene 56 anos. Tuvo un paso por erl modelaje y hoy se dedica al periodismo deportivo.

¿Hay cuentas pendientes en tu vida?

No me gusta hablar de cuentas pendientes. Me gustaría hacer muchas cosas más, pero lo que pasó ya pasó y es imposible recrear los mismos momentos, tener la misma edad, estar en el mismo contexto, en la misma situación. Seguramente como toda persona si me darían la posibilidad de cambiar algunas cosas que decidí o hice en el pasado, las cambiaría. Pero en definitiva, como ya no las puedo cambiar, le sacaría el título de cuentas pendientes y apostaría con optimismo a decir que me gustaría hacer muchas cosas más en el futuro.

Dos hechos inesperados en tu vida: tu debut en un Mundial y la cuarentena que estamos atravesando.

El primero fue inesperado porque era muy difícil que pudiera jugar en Italia ´90: un Mundial es un torneo corto y estaba muy claro que el titular iba a ser Pumpido, las posibilidades de jugar se reducían a que Nery se lesionara o a que lo expulsaran, esa es la realidad desgraciadamente. Pero después llegó lo que es casi un cuento de hadas para mí, porque también podía haber jugado y pasar por el Mundial sin pena ni gloria. Y en cuanto a la cuarentena, esta situación especial tocó justo en los 30 años de Italia´90, y la estoy llevando… gracias a Dios estoy trabajando, gracias a Dios no tengo las necesidades de sostener una empresa como les pasa a otros, tampoco tengo necesidades de primera mano, entonces la angustia es mucho menor. Igualmente, esta cuarentena te modifica emocionalmente y ese es el gran calvario que uno tiene que pasar, porque realmente fue de un día para el otro, y aquí sí inesperadamente nos modificaron la vida. Pero nos sorprende a todos porque nadie sabe bien cómo va a terminar esto, este virus, cómo va mutando…

Cuándo volviste de Italia ´90 te encontraste con una fama repentina, el acoso de la gente… ¿Alguna vez pensaste cómo sería volver a ser un desconocido?

Cuando llegué no esperaba que me fuera a cambiar la vida tanto. Pero me empezó a conocer todo el mundo, había una excitación hacia mi persona que llevaba a la gente a perseguirme, a pedirme autógrafos, fotos, un montón de cosas… No me harté, pero me sobrepasó la situación porque no estaba acostumbrado y no la había vivido jamás. Nunca se me cruzó por la cabeza querer volver a ser un desconocido, no porque me guste la fama, sino porque disfrutaba del afecto de la gente.

¿Sos una persona que vive el presente y lo disfruta, o la vorágine diaria no te lo permite?

Vivo bastante el presente. Trato de adaptarme a la realidad y al mismo tiempo trato de respetar mis momentos y mi calidad de vida. Estoy por cumplir 57 años y creo tener la inteligencia como para poder hacerlo. Sino estaría fallando, porque no poder encontrar el equilibrio a esta altura, sería preocupante.

¿Disfrutas de la zona donde vivís?

Sí, disfruto mucho de mi casa, de la tranquilidad, de la seguridad. Y, antes de la cuarentena, también del deporte: este es un barrio muy deportivo, que va muy de la mano con mi perfil. La cercanía de todo me facilita la vida y en general la zona me parece bárbara, compro bastante en el centro comercial de Nordelta, con todas las facilidades y cosas que ofrece.

¿Cómo está compuesta tu familia, hacen actividades juntos?

En casa quedamos tres: mi esposa, mi hijo más chico (Bautista) y yo. Los otros dos ya emigraron hace tiempo, de hecho ya soy abuelo, Paloma me hizo abuelo. Somos muy familieros, pasamos mucho tiempo juntos, somos de vacacionar todos, con mi nuera, nos juntamos y pasamos el rato juntos.

Volviendo al fútbol, ¿curaste la sed de venganza contra Codesal, el árbitro que cobró el penal en la final?

Nooo, con Codesal ya está (ja ja)… Haya estado equivocado o no, no conviene convivir con tanto rencor después de tantos años, así que… para mí ya murió hace tiempo Codesal, ja ja.

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