Sole, la fuerza de una mujer madura

Mientras se aproxima a los 30 años de trayectoria, Soledad Pastorutti no para de crecer y sorprender. “Mantenerme en movimiento me motiva, siempre estoy pensando en ideas nuevas”, asegura. Aquí repasa su exitosa carrera, habla sobre su vida como madre y presenta sus últimos proyectos.

Torrentes de agua han pasado bajo el puente desde que aquella quinceañera llena de energía apareció revoleando ponchos sobre los escenarios a mediados de los años ´90. Fue una revolución en el mundo del folklore argentino, que lucía un tanto acartonado y detenido en el tiempo. Pero eran pocos los que apostaban a que ese vendaval no fuera algo pasajero. Sin embargo, sigue soplando, y siempre con aire fresco. “Acá sigo, en movimiento, trabajando, reinventándome. Ese es el gran desafío que tenemos los artistas que ya llevamos mucho tiempo en esto”, afirma desde la calma hogareña de su casa en Arequito, su pueblo natal, en el sur de Santa Fe. 

–Da la impresión de que sos una mujer y una artista que constantemente está buscando motivaciones para reinventarse. ¿Es así?

–Mirá, diste con la palabra. Creo que es la motivación lo que me genera la posibilidad de seguir estando vigente. Todavía veo que hay espacio para crecer, cantar mejor, generar mejores discos, hacer mejores conciertos. Es lo que yo siento, y trabajo mucho en eso. Además de que me gusta mi trabajo, pensar ideas nuevas… 

–Crecer y hacer las cosas mejor, ¿qué significa eso para vos hoy?

–Antes que nada, es un compromiso conmigo misma como artista. Y eso me hace sentirme viva, moverme me hace sentir que esa llama interna no se apaga ni se queda en un lugar, detenida en el tiempo. Mucha gente en muchos lugares piensa que la música folklórica, la música de raíz, es algo que se quedó ahí, detenido, y yo creo que no es así, al contrario, es la música que tiene que estar acompañando a la gente y tiene cosas nuevas para decir y contar. 

A muchos cantantes les pasa que la gente se queda con la imagen de sus canciones viejas, y en los conciertos siempre les piden lo mismo. El Flaco Spinetta solía quejarse de eso.

Sí, a Horacio Guarany también le pasaba. Cuando uno se instala con mucha fuerza con algo es difícil después salir de eso. Personalmente, mi lucha constante es con aquella niña que apareció en los `90 revoleando el poncho, y hasta el día de hoy me encuentro con gente que añora a esa nena. ¡El problema es que yo no me pude detener en el tiempo en ese momento, ja ja! Hablando en serio, yo creo que pude hacer una carrera y salir de ese lugar, porque si bien se vio algo muy vertiginoso en mis comienzos, yo siento que mi proceso interior fue más lento y pude ir tomando decisiones. 

–A los 18 años, ¿tuviste oportunidad de pensar en dedicarte a otra cosa, o ya estaba todo decidido dentro tuyo?

–No tuve ni un momento para pensar eso. De repente me vi envuelta en cumplir con contratos, con responsabilidades, con un montón de gente que dependía de mí… Creo que recién pude pensar un poco cuando llegué a los diez años de carrera y salió el tema Brindis, ahí decidí que iba a tomar un poco más yo misma las riendas de mi carrera, me di cuenta de que lo bueno y lo malo me venía a mí, tanto los aplausos como los errores. A partir de ahí empecé a convertirme en la cabeza de mi propia empresa. Fue un crecimiento duro, porque yo era muy joven todavía, viví momentos complicados, desilusiones… pero fue parte de mi maduración, hoy miro para atrás y agradezco haber tomado el toro por las astas.

–En su momento hubo gente que te criticó por haberte “salido del folklore”, ¿cómo lo tomaste a eso? Y cómo lo tomás todavía hoy, porque vas y venís entre el folklore y otros géneros musicales.

–Yo nunca me fui del folklore, como nunca me fui de mi pueblo, Arequito, sigo viviendo acá. Creo que uno tiene que hacer lo que tiene ganas de hacer, lo que siente, cuanto más genuino es lo que expresás en el escenario todo es más fácil. Yo soy cantante folklórica, porque no por eso tengo que dejar de compartir una canción con una banda de rock o pop. Soy muy curiosa, me gusta experimentar. Y por eso seguramente alguna vez me equivoqué, no todos fueron aciertos. Pero nadie me puede hablar de falta de honestidad, yo nunca pude separar el ser humano del artista, lo vivo así.

–Diego, Charly, Fito… y La Sole, son muy pocas las personas que son tan identificables popularmente. ¿Cómo lo llevás a eso, cómo convivís con la fama?

–Encontré un refugio en mi pueblo, con mi gente, donde tengo una vida totalmente normal, soy una mamá que lleva a sus hijas al colegio. Tengo la ayuda de una persona que es como mi hermana, porque no siempre estoy acá, tengo giras y demás cosas. Acá conservé mis amistades de siempre, mi familia, mi club, hago deportes acá… Pero a poco de arrancar hubo una etapa difícil, porque yo vivía en la casa de mi abuela paterna y venía gente de todos lados a verme a Arequito. Yo estaba en el secundario y tenía que salir por el techo de la casa para poder ir al colegio, había mucho asedio de esa gente, tanto que terminamos dando turnos para sacarnos una foto o tomar unos mates. En ese momento sufrí la fama, pero hoy la tomo como un regalo, siento que mucha gente me siente muy cercana, como un pariente, como si hubiéramos crecido juntos. El contacto con la gente me sigue emocionando, me moviliza mucho. 

–¿Cómo conciliás tu carrera y tu familia?

–Es algo que llevo bastante bien. Por supuesto que vivir en Buenos Aires me facilitaría algunas cosas, me acortaría los tiempos. Pero acá están mis padres, mi hermana, la familia de mi marido. El día que decidí ser madre me prometí que no iba a ser una madre frustrada, que iba a tratar de mostrarle a mis hijas la mejor versión de mí y que al mismo tiempo iba seguir disfrutando de mi trabajo, a pesar de que a veces una siente culpa, las mujeres a veces tenemos una cosa especial en la relación con nuestros hijos. Seguramente en algún momento mis hijas me reprocharán un montón de cosas, pero siento que manejo bastante bien el tema, me siento cómoda con la situación.

–Hace unos días estuviste cantando en Dubai, ¿cómo fue esa experiencia?

–Fue una experiencia increíble. Gennius XYZ me llevó a Dubai para la presentación de su plataforma en la web 3.0, ‘Imagine as One’, respaldada por la Oficina Privada del Jeque Saeed Bin Ahmed Al Maktoum. Canté tres canciones, incluyendo “Imagine” de John Lennon, en un show para mi inolvidable, en el rooftop de THE LANA con el Burj Khalifa como telón de fondo. La audiencia, eran ejecutivos de tecnología financiera y empresarios de todo el mundo, recibió muy bien mi actuación, y este desarrollo que se llama, ‘Sole as One’ , que tiene como objetivo conectar a fans globalmente y explorar nuevas fronteras en la música y la tecnología. La plataforma integra eventos culturales en vivo y digitales, experiencias inmersivas y colaboraciones interactivas. Además, permite a los fans participar activamente en la creación musical, influenciando el contenido que produzco. Utiliza inteligencia artificial para analizar las reacciones y emociones de los fans, guiándome en mi proceso creativo. Esto es lo que viene, es parte de mi evolución, aprender siempre es un nuevo desafío y parte de mi evolución.

–¿Cómo son los conciertos íntimos que estás haciendo en diferentes partes del país?

–La idea surgió a partir de mi último disco, Natural, que salió el año pasado. Para mí es una bisagra en mi carrera, un disco para saborear. Y para presentarlo pensé en conciertos sutiles, lejos del estruendo, en escenarios naturales, en los que la gente mientras escucha a Soledad o a los violines se esté tomando un buen vino o comiendo un rico plato regional. Ya lo hicimos en Mendoza, en la bodega Zuccardi, y salió bárbaro. La idea es replicarlo en Salta, Iguazú y otras partes del país.

Las playlist de La Sole

¿Qué elije Soledad Pastorutti cuando quiere escuchar música? Su respuesta sorprende: “Soy muy variada: tengo una playlist de música country, me gustan mucho Eric Clapton, Sting, la música internacional de los ´80, la música películas, como todo lo que hizo Ennio Morricone. Escucho los clásicos de Abba, tango… De folklore tengo una playlist de zambas, otra de chamamé, escucho mucho a Raly Barrionuevo, a los clásicos: Mercedes (Sosa), Horacio (Guarany), Los Chalchaleros, Melania Pérez me encanta… También escucho a Lady Gaga, Dua Lippa, Soda Stéreo, rock nacional… música mexicana, como Juan Gabriel y Rocío Dúrcal, música peruana como la de Eva Ayllón y Gian Marco, me gustan Gloria Stefan, Cesária Évora, Concha Buika… Podría estar mucho tiempo hablando de esto, y seguramente me olvide de muchos artistas que me encantan. ¡Serrat y Sabina están siempre ahí! Tengo una playlist de cumbia también, para cuando quiero escuchar algo bien arriba, la cumbia más tradicional, bachata, Juan Luis Guerra me encanta. Y también disfruto de descubrir cosas nuevas, estoy muy atenta a eso, escucho a Bizarrap y a los chicos argentinos nuevos. ¡Me gusta toda la música! Es difícil elegir un solo género, si entrás a mis playlist, parece que está el mundo entero ahí”.

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