Diseño naturalista, sensibilidad estética y funcionalidad: la mirada de Tatiana Vila Verde, de Veta Paisajismo, que interpreta la naturaleza de Nordelta desde lo auténtico.
En Nordelta, el paisajismo dejó de ser un recurso ornamental para convertirse en una extensión real del hogar. El trabajo de Tatiana Vila Verde, al frente de Veta Paisajismo, busca crear espacios verdes que dialoguen con el entorno y con quienes los habitan. Su enfoque no parte de imponer un diseño, sino de leer el lugar. Cada jardín se construye a partir de las condiciones del terreno, la arquitectura y el estilo de vida del cliente. “El jardín tiene que sentirse natural, como si siempre hubiera estado ahí”, resume una de las premisas.
Diseñar con lógica y sensibilidad
En un desarrollo pensado como ciudad planificada, con fuerte presencia de verde, el paisajismo juega un rol central en la calidad de vida. Esa lógica se traduce en proyectos donde cada decisión tiene un sentido, desde la elección de especies hasta la distribución de los espacios: descanso, encuentro social o contemplación. Uno de sus ejes es el naturalismo, corriente que prioriza especies adaptadas y una estética menos rígida, y que además aporta valor ambiental: fomenta la biodiversidad y reduce el mantenimiento.
Lejos de lo meramente decorativo, la propuesta apunta a espacios que se utilizan: galerías, decks y sectores de sombra que acompañan la vida diaria. “El exterior es parte de la casa”, sintetiza la paisajista.
La mirada de Tati, en primera persona
¿Cómo definís la identidad de Veta Paisajismo?
Tenemos una mirada integradora. Escuchamos la necesidad del cliente y proponemos espacios tan bellos como funcionales, con fuerte sentido ambiental, priorizando especies nativas. El detalles que nos diferencia es la prolijidad, el compromiso y la atención posterior a la obra. Controlo personalmente cada trabajo.
¿Cuándo conviene incorporar el paisajismo a una obra?
El verde es la continuidad de la vivienda y lo ideal es planificar el paisajismo desde el inicio del proyecto. Se deben definir correctamente las instalaciones de plomería y electricidad, prever el ingreso de maquinaria pesada e implantar árboles adultos antes de que comiencen las obras. Puede realizarse en cualquier etapa, ya sea para replantar o rediseñar espacios verdes, recuperar jardines deteriorados o completar proyectos que dejaron el entorno natural para el final, renovando y potenciando el carácter del espacio.
Un concepto que hoy defina el paisajismo moderno.
Es arte, ciencia y compromiso ambiental, con un enfoque integral que transforma espacios en jardines llenos de vida, con una fuerte conexión entre arquitectura y naturaleza.
Identidad propia y mantenimiento a largo plazo
“Hoy están los paisajistas que diseñan el jardín y cortan relación con el cliente, y los jardineros que mantienen el césped. Nosotros ofrecemos también mantenimiento posterior: lo vemos crecer y le seguimos dando forma”. Entre los desafíos, menciona los barrios construidos sobre humedales del Delta del Paraná, con drenaje complicado, y los lotes bajo el nivel de sus vecinos, que se inundan tras cada lluvia fuerte. “En esos casos proponemos un dreno francés, que soluciona el problema”, explica.
El trabajo de Veta Paisajismo refleja una tendencia clara: jardines que no solo se ven bien, sino que se viven.
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Tatiana Vila Verde

