La importancia del reciclado

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La planta de Ecopek es un modelo en la materia

Los beneficios de la reutilización de envases plásticos son múltiples y de todo tipo: ambientales, económicos y sociales. Sin embargo, en nuestro país todavía no existe una ley al respecto. Un especialista explica la situación.

“La población del mundo crece, y con ello el consumo de alimentos. Esos alimentos en alguna fase de su existencia toman contacto con un envase. Los envases son y serán imprescindibles en la vida de la gente. Pero es necesario disminuir la cantidad de envases, y mejorar su reciclabilidad”. Las palabras de Carlos Briones tienen el respaldo de un conocimiento profundo del tema, ya que es el gerente de Relaciones Institucionales de Ecopek, una planta ubicada en Pacheco que recicla botellas de plástico y las transforma en pellets, para ser así reutilizadas por la industria.

Los fardos de botellas usadas se transforman en PET listo para ser reutilizado.

Ecopek es parte de Alpek Polyester, un grupo empresario especializado en la producción de resina de Polietileno Tereftalato (PET) que tiene una planta en Brasil y dos en Argentina. El PET es el plástico (polímero) que se emplea para la elaboración de botellas de bebidas gaseosas, aguas minerales y saborizadas, aceites, etc.

Las resinas manufacturadas por Ecopek cumplen con la resolución 30/07 del Mercosur para envases PET-PCR Grado Alimentario, por lo que son aptas para estar en contacto con alimentos.

“Nuestro planeta es finito y hoy estamos usando anualmente más recursos que los que puede ofrecer. El sistema económico vigente es lineal, es decir: Extraer-fabricar-consumir-eliminar, lo cual no es sustentable en el tiempo. Debemos devolver al planeta parte de lo que le sacamos. Por eso debemos generar modificaciones que nos lleven a implementar lo que se ha dado en llamar Economía Circular”, explica Briones.

Uno de los puntos clave en esta historia es el papel que tiene cada integrante de la cadena, que comienza en el consumidor, responsable del destino que le va a dar al envase de cada producto que termina. “En nuestro país consumimos doce millones de botellas PET por día, lo que equivale a un edificio de 65 pisos de 100 metros cuadrados de superficie. Por año son 200.000 toneladas, y apenas se recicla entre un 20 y un 25 por ciento”, detalla el gerente de Ecopek.

 

Beneficios para todos

Cada tonelada de PET reciclado ahorra casi cuatro barriles de petróleo, y evita que 40.000 botellas post consumo terminen en calles, ríos y basurales. Además, disminuye el consumo de energía (más de 75 por ciento respecto del PET nuevo), los gases de efecto invernadero, la huella de carbono y el espacio en el relleno sanitario.

Los procesos de Ecopek cumplen las normas de higiene más exigentes

En términos sociales y económicos, crea mano de obra en la recolección, clasificación y acondicionamiento de materiales reciclables, y genera una mejora en la balanza comercial, por menores importaciones de materias primas para la fabricación de PET virgen.

Para lograr un circuito virtuoso, es fundamental la separación de residuos sólidos en origen. “El vecino es el responsable primario del destino de los envases. Esto requiere educación e infraestructura de los estados municipales para poder disponer los envases en forma limpia y cómoda, llevarlos a las plantas de separación, clasificación y acondicionado de materiales reciclables, para su posterior venta y entrega a plantas recicladoras”, afirma Carlos.

 

Legislación en Argentina

En nuestro país todavía no existe un marco regulatorio para los envases. Sólo por responsabilidad social empresaria las compañías utilizan material reciclado en sus nuevos envases.

“Hoy, empresas de primera línea utilizan nuestro material hasta el 20 por ciento en sus envases de aguas, gaseosas y aceites. Es necesario que Estado, Industria, Puntos de venta y Consumidores lleguen a una solución conjunta, habida cuenta que ninguno por sí solo la puede lograr. Debemos lograr una ley que incentive  los envases fabricados con materiales económicamente rentables y desalentar el uso de materiales no reciclables o que no se reciclan por su alto costo de procesamiento”, concluye Briones.

La economía circular como organización de sistemas. Ahí está la clave. Un modelo inspirado en la naturaleza, que siempre vuelve al punto de partida.

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