El héroe silencioso

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La Dolfina se llevó por séptimo año consecutivo el Abierto Argentino de Polo y la figura sorpresiva fue el brasileño Rodrigo Ribeiro de Andrade, quien estaba como suplente, tuvo que ingresar ante la lesión de Juan Martín Nero y metió dos goles que fueron decisivos en el resultado final. “Fue un momento tremendo”, asegura.

Se jugaba la final del Abierto Argentino de Polo, el torneo más importante del mundo. Una vez más, La Dolfina y Ellerstina se enfrentaban en la Catedral de Palermo, que lucía repleta. Los de Cañuelas dominaron casi todo el clásico, pero los de General Rodríguez se despertaron y mostraron su jerarquía para emparejar y volver a ponerse en partido. Hasta que, en el séptimo chukker, Juan Martín Nero sufrió una impresionante caída con su caballo y tuvo que ser reemplazado, algo que sucede poco en un partido de polo de esta magnitud. El suplente era Rodrigo Ribeiro de Andrade, un brasileño que comenzó jugando al polo en su país y, en Argentina, jugó el Abierto de Palermo para São José, Chapa, La Natividad, la Esquina y este año la clasificación para La Irenita. Además, alguna vez fue suplente de Ellerstina, y su mayor experiencia en el alto hándicap había sido cuando debió sustituir en La Dolfina a Adolfito Cambiaso en la lejana final de Hurlingham 2007. Eso había sido todo. Por lo menos hasta este 14 de diciembre. “Estando en el palenque todos los partidos, nunca te imaginás que vas a entrar y mucho menos en la final de Palermo para hacer dos goles y salir campeón. Fue tremendo”, cuenta con un castellano muy entendible este paulista de 40 años.

Apertura polo

¿Qué sentiste en ese momento?

No era el mejor panorama para entrar… estás frío, mucha incertidumbre, no conocés los caballos…Ya estaba cambiado, listo para entrar, pero me agarró un poco de ansiedad y nerviosismo. Quería saber cómo estaba Juanma, porque la caída había sido muy fea. Hasta que llegó con la ambulancia, dijo que le dolía mucho la pierna, pero que iba a tratar de seguir jugando, y siguió un poco más.

Ellerstina tuvo una remonatada importante hasta que entró el suplente paulista. (Foto_Matias Callejo-AAP)

Pero al toque salió y se veía que Cambiaso te hablaba antes de que entraras.

Si, planeábamos un poco lo que iba a hacer en la cancha, porque nunca habíamos jugado juntos. Cuando uno es suplente, puede reemplazar a cualquiera, en la posición que toque. Nadie ni yo nos imaginamos que iba a entrar, pero el momento llegó y había que adaptarse. Adolfito me preguntó si prefería entrar de back, que es la posición de Nero, o ir más adelante, lo que finalmente preferí, porque cuando entrás frío es mejor estar de punta.

¿Qué clima se vivía dentro de la cancha, especialmente entre tus compañeros?

No sé lo que pasa en la cabeza de cada uno, pero que Juanma, que hoy es considerado el mejor back de todos, no esté en su lugar, no es la mejor situación. Pero por suerte nos salieron las cosas y pudimos ganar.

Los mejores del mundo. Adolfito Cambiaso lleva la bocha y Facundo Pieres lo persigue. (Foto_Matías Callejo-AAP)

¿Y vos como te sentías cuando entraste?

Al principio un poco nervioso, pero empezás a taquear y te vas tranquilizando. No hay que quedarse pensando mucho, hay que ser natural y hacer lo que uno sabe hacer hace mucho tiempo. Cuando entré, empecé a escuchar los gritos de varios brasileños en la tribuna hinchando por mí y me dio una gran alegría y ayuda saber que la hinchada me apoyaba. Después me enteré que varios brasileños que estaban hinchando por Ellerstina pasaron a hinchar por La Dolfina.

Y llegaron tus goles, el primero un golazo…y es la primera vez que un suplente entra en una final y hace dos goles clave para ganar y coronar a su equipo campeón.

Con el primer gol agarré más confianza. La cancha no estaba en buenas condiciones, pero me pegó un back de Cambiaso y le pegué un cogote para el arco. Ahí me tranquilicé un poco, porque volvimos a sacar una buena diferencia en un momento en que Ellerstina se estaba acercando.

María Vázquez y parte de su familia en la coronación de su marido, Adolfito Cambiaso, campeón otra vez con La Dolfina. (Foto_Pablo Elías)


¿Cómo fue el día después de la coronación?

Al otro día me fui a Brasil para encontrarme con la familia, recibí muchos mensajes. Fue tremendo todo, empecé a caer de todo lo que había pasado, no lo podía creer porque además es la primera vez que un brasileño gana una final de Palermo y, eso para el polo de Brasil es muy significativo, un gran empujón.

Fuiste suplente de Ellerstina. Hoy deben estar arrepentidos de no haberte llamado este año…

No sé, no los vi todavía, pero tengo la mejor con ellos, soy amigo de los chicos. Fui suplente el año pasado y anteriores con ellos, pero esta vez tenían a Lucas, cuñado de ellos y otro chico.

Esta vez, en la foto del campeón posaron cinco jugadores en lugar de cuatro. (Foto_Matías Callejo-AAP)

De todos los torneos que jugaste en el mundo, ¿qué comparación podés hacer con Palermo?

Palermo es impresionante, nunca había tenido la sensación de vivir una final desde dentro de la cancha. Cuando entrás y mirás todo desde adentro, es muy fuerte, sobre todo por la cantidad de gente que hay y todos están mirando el partido. Porque en otros lados, como en Inglaterra, en la final de la Copa de Oro hay mucha gente, pero varios no miran el partido. En Palermo es distinto, el público se enfoca en el juego, es único.

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