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Postales de los Valles Calchaquíes


Nuestro editor periodístico y fotográfico, Juan Martín Roldán, vive en Salta desde hace más de 10 años. Desde allí organiza viajes fotográficos por todo el Norte Argentino. Aquí relata el recorrido que hizo recientemente con nuestra directora y su marido.

El Noroeste Argentino es la región del país que mayor diversidad tiene, tanto natural como cultural. En apenas un centenar de kilómetros, es posible pasar de las húmedas selvas de yungas a los coloridos valles y quebradas repletos de cardones centenarios, y de allí a la desnudez extrema de la Puna, con sus salares y sus volcanes nevados. Y cada ambiente tiene su gente, tan sencilla como apegada a su tierra desde hace incontables generaciones, con sus casas de adobe, piedra y techo de torta de barro, sus cultivos aterrazados y sus rebaños de chivos y llamas.

Como periodista y fotógrafo amante de la naturaleza y los paisajes culturales, mudarme a la ciudad de Salta con mi familia fue una bendición. Cámara en mano, disfruto enormemente de recorrer esta región, no me canso de descubrir rincones nuevos y de mirar con ojos distintos los lugares que ya he visitado infinidad de veces: siempre los veo de otra manera, la luz cambia, los colores de los cerros reviven y hay detalles que hacen la diferencia.

Todo esto me llevó a comenzar a organizar viajes fotográficos por las provincias del Norte andino, junto a mi colega y amigo Nicolás Preci. Nuestro emprendimiento se llama Caminos del Norte en Foco y nació cuatro años atrás. Se trata de viajes pensados para gente que le gusta conocer lugares y capturarlos en imágenes, sin importar su nivel de conocimiento previo en materia fotográfica. Tampoco es fundamental la cámara y los lentes que tenga. Lo único realmente necesario es venir a vivir experiencias que dejan huella, con la mente y el corazón abiertos al asombro y al enriquecimiento personal.

Magia vallista

Los Valles Calchaquíes son, junto a la Quebrada de Humahuaca, los circuitos turísticos más visitados de todo nuestro Norte. Pero no es lo mismo visitar que conocer, no es lo mismo hacer turismo que viajar. A mí me gusta viajar, y eso es lo que propongo. Dedicándole tiempo a cada lugar, esperando la mejor luz para revelar formas y texturas, entablando conversaciones con gente que vive a otro ritmo, conociendo sus historias y tratando de descubrir qué hay detrás de los surcos de sus rostros.

El mes pasado recorrimos los Valles junto a Juana Costantini, directora de Revista Nordelta, y Juan Montes de Oca, su marido. Fueron cinco días inolvidables, con una noche en Cafayate, una en Molinos y dos en Payogasta. La vuelta vallista completa, mezclando lugares clásicos con otros muy poco difundidos. Cada día tuvo varios puntos para recordar. Vale la pena dedicarle un párrafo a cada uno.

Comenzamos con el recorrido desde la ciudad de Salta hasta Cafayate. La segunda mitad de este trayecto, a partir del pequeño pueblo de Alemanía, es deslumbrante. Yo lo hago no menos de diez veces por año, y siempre lo disfruto. Es la increíble Quebrada de las Conchas, donde se suceden formaciones como el Anfiteatro, la Garganta del Diablo, el mirador Tres Cruces, la Yesera, las Ventanas, los Castillos… Colores y figuras que invitan a dejar volar la imaginación.

El segundo día, por la mañana, cruzamos el límite con la provincia de Tucumán para llegar a las Ruinas de Quilmes, una ciudadela preincaica que fue testigo de la más tenaz resistencia de los pueblos originarios a la conquista española, que se extendió durante más de un siglo, hasta 1665. Hay allí un museo interactivo notable, inaugurado unos pocos años atrás. Almorzamos en el coqueto restaurante del club house de La Estancia de Cafayate y por la tarde pusimos rumbo Norte por la Ruta Nacional 40. Hicimos pequeñas paradas en los pueblos de Animaná y San Carlos, y en la antigua capilla de la finca El Carmen, hasta introducirnos en el paisaje marciano de la Quebrada de las Flechas, donde subimos a un mirador de unos 50 metros de altura. El atardecer allí fue uno de los highlights del viaje. Uno de esos sitios que cuesta describir, porque las palabras no alcanzan, y quizás las fotos tampoco: hay que verlo. La noche fue en el hotel Hacienda de Molinos, una casona de finales del 1700 que fue la casa del último gobernador realista de Salta.

Al día siguiente recorrimos el casco colonial de Molinos, para mi gusto el pueblo más pintoresco de todos los Valles. A media mañana partimos hacia Seclantás, otro pueblito bellísimo. Allí nos esperaba mi amigo Juan Pablo Ferreyra Abán, cuya familia es dueña de la finca Montenieva. Juampi es un cocinero excepcional y un gran amante de su tierra, pasiones que une en platos con todo el sabor local y toques muy personales, que mezclan carnes y verduras de su propia producción. El almuerzo allí fue digno de una foto, que tomó Juana. Luego seguimos hasta Payogasta, un pueblito que está en el cruce de la RN 40 y la Provincial 33, a apenas 11 kilómetros de Cachi. Allí, en el hotel Sala de Payogasta, pasamos las dos últimas noches. Elvira Cuello, su administradora, también es cocinera y las estadías allí son memorables.

En esos días nos dejamos envolver por el tranquilo embrujo cacheño, visitamos el paraje El Algarrobal y la bodega Puna en el vallecito de Cachi Adentro, y fuimos hasta La Poma, cuna de las coplas salteñas. Antes de la Nochebuena de 1930, un terremoto sacudió este poblado y dejó más de 30 muertos. La mayoría de los sobrevivientes abandonaron las casas y levantaron un pueblo nuevo apenas un kilómetro al Sur. Lo curioso es que algunas casitas continuaron ocupadas y así se mantienen hasta hoy, pero nada se tocó, todo quedó como lo dejó el temblor. Allí no hay cemento ni ladrillos ni chapa, todo es adobe, piedra y madera de cardón. 

La vuelta a Salta fue por la Recta del Tin-Tin, el Parque Nacional Los Cardones y la Cuesta del Obispo, con una última parada en el Valle Encantado.

Juana resumió la experiencia así: “Hicimos un viaje fantástico con un experto en manejo de montaña y guía turístico personalizado de excelencia. Juan Martín se ocupó de todo y planeó el viaje por los puntos más icónicos e interesantes de los Valles Calchaquíes. Recorrimos 800 kilómetros, pero ni nos dimos cuenta de las distancias, siempre rodeados por paisajes imponentes, lugares históricos, buenos hoteles y una comida exquisita, cada detalle fue perfecto y las fotos quedaron como testimonio de unos días inolvidables”. 

Los próximos recorridos

Caminos del Norte en Foco tiene programados dos viajes para los próximos meses.

Del 12 al 15 de septiembre seguirán las huellas de los peregrinos del Señor y la Virgen del Milagro, por Payogasta, la Quebrada del Toro, San Antonio de los Cobres y la ciudad de Salta.

Del 2 al 5 de octubre, el circuito tendrá como centro la Fiesta Patronal de Iruya, con el pueblito de San Isidro y la Laguna de los Pozuelos como destinos extras.

Informes y reservas: por mail a roldanjuanmartin@gmail.com y por Instagram a @caminos_del_norte_en_foco

@roldanjuanmartin

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