Entre los mejores del mundo

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Bahía Grande Nordelta
Una postal nocturna de las nuevas amarras de Bahía Grande.

El flamante sistema de amarras le da a la Bahía Grande de Nordelta el nivel de los puertos más sofisticados del planeta. Hoy los barcos estacionan paralelos al muelle, para facilitar el acceso y el trabajo dentro de la embarcación, y para protegerla de las crecidas. Un proyecto ambicioso que se concretó gracias al trabajo de la comisión de amarristas, AVN y Nordelta S.A.

Si uno busca imágenes de puertos en el mundo, como por ejemplo con la aplicación Google Earth, le va a resultar difícil distinguir el de Nordelta de los más sofisticados del mundo. Porque en Bahía Grande finalizó con éxito el proyecto de instalación del nuevo sistema de amarras, con un sistema de peines o fingers para las embarcaciones que comenzó a gestarse hace cinco años a partir de una iniciativa promovida por un grupo de amarristas, con Alfredo Morcillo Rosso como director.

Antes el amarre era por popa al pontón de hormigón de la marina y por proa a un boyarín fijado al fondo de la bahía mediante una base de hormigón. “El problema era que, debido a que el río tiene una cota de movimiento de aproximadamente tres metros, las marinas flotantes subían y bajaban, el amarre de popa se movía con el barco, pero el de proa se tensaba cuando subía el agua y se aflojaba mucho cuando bajaba. Entonces, el trabajo de la marina era permanente, y en momentos complicado: sudestadas, tormentas. Además, el acceso a las bandas de los barcos se tornaba complicado para hacer un trabajo o simplemente para colocar una lona”, explica el promotor. Además, la belleza de la Bahía, sus restoranes, el hotel, las luces y el reflejo de toda esa excelencia en el agua, exigía un salto de calidad.

Por eso, en una reunión con Nordelta S.A. y la Asociación Vecinal de Nordelta  (AVN) se pusieron manos a la obra. Morcillo Rosso, por su trabajo, fue trayendo algunos productos e ideas del exterior para que el puerto de Nordelta fuera como los mejores del mundo. Palma de Mallorca, Barcelona, Auckland, Miami y algunos puertos de los Hamptons en Long Island sirvieron como referencia. Con características especiales, tanto por su ubicación estratégica en Nordelta como por su entorno, donde hay zonas de esparcimiento, espacios comerciales, bancos, vestuarios exclusivos para amarristas, facilidades para los marineros de las embarcaciones, además  del  Faro, que hoy es la sede del Puerto y Canal Mayor de la Bahía Grande de Nordelta. “El puerto debía ofrecer comodidades náuticas para la maniobra de amarre de las embarcaciones y acceso a las mismas por partes de los navegantes y sus invitados por medio de peines y marinas estables, adecuadamente iluminadas, cuidando especialmente la estética del puerto. Hoy contamos con eso y sabemos qué tipo de fingers, peines y hasta qué palmeras tenemos”, destaca Morcillo Rosso. Y así como antes había amarras de un costo de entre 19 y 22 mil dólares, hoy se vendieron por 44 mil. Y así como antes solo entraban embarcaciones pequeñas, hoy las hay de 61 pies.

El sistema de peines es moderno y eficiente, y brinda seguridad para embarcaciones de gran porte.
El sistema de peines es moderno y eficiente, y brinda seguridad para embarcaciones de gran porte.

“Comenzamos en 2011, planteando la necesidad de este cambio, luego recopilamos ejemplos de distintos puertos, y durante el transcurso de 2014 entre todos acordamos un proyecto que nos daba la solución adecuada para nuestro puerto. Nos pusimos manos a la obra y dos años y medio después, dimos por concretada la tarea”, dijo Morcillo Rosso en un brindis junto a los amarristas y los participantes del proyecto, en el Faro de Nordelta. Claro que para llegar a la meta hay obstáculos, y en este caso fueron de distintas características y colores, como el tener que quitar los fingers que ya habían colocado porque no entraban en algún sector. Martín Bar,  de AVN, viajó expresamente a Corrientes para la elección de las palmeras que fueron plantadas en Miradores y en las marinas de Capitanía y en el sector del hotel. “Queríamos que fueran exhaustivamente elegidas en su largo, homogeneidad y diámetro. Todo ello se cumplió con la eficiencia esperada, pero no contábamos con que, al llegar a Nordelta, el camión se volcara en una zanja próxima al lugar de descarga… Afortunadamente no sucedió nada grave, pero nos demoramos más de la cuenta para recuperar las palmeras y estibarlas en un lugar adecuado”, cuenta Morcillo Rosso. Finalmente, la tenacidad y perseverancia del equipo logró sortear todos estos escollos.

El proyecto contó con la colaboración y apoyo de todo el equipo de profesionales de Nordelta y AVN, entre ellos: Lic. Manuel Kosoy, Ing. José Epstein, Arq. Cristián Ramallo, Arq. Fernando Boustani, Santiago Urruti, Martín Bar, Miguel Hernández, Ramiro Barceló y el intendente de Bahía Grande, Jorge De Gregori. “Superó el render, cuando generalmente es al revés”, comentó el ideador, y agregó: “Sin la ayuda de cada uno de ellos esta empresa hubiera sido solo un sueño”.

— ¿Cómo fue el día a día de este proyecto y la motivación para seguir adelante?

— Paso a paso fue una apuesta que fue creciendo en intensidad y entusiasmo. Cada uno que se involucraba le daba mayor peso al proyecto, hasta que se transformó en el futuro puerto “de todos”. Esa fuerza ayudó a que, ante cada inconveniente que se presentaba, buscáramos soluciones posibles que luego fueron implementadas adecuadamente.

Proyectos con miras a 2017

Aggiornarse para que el puerto esté siempre a tope de gama es una de las cuestiones principales. Por eso, el objetivo inmediato es comenzar la instalación de bauleras, para que cada embarcación disponga sobre la marina su propio lugar de estiba, para carpas y otros enceres náuticos. Mientras que para 2017, la meta será proveer a las marinas de “Portales de Ingreso”, acorde a las embarcaciones que en ellas amarran.

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