Tevez íntimo, de carne y hueso

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El cura presentó a Tevez y le dio pie para la charla

El ídolo xeneixe dio una charla en la parroquia Espíritu Santo, de San Isidro, para cientos de jóvenes que se acercaron a escucharlo. Reflexiones reveladoras del Apache.

El dato se viralizó en minutos por los grupos de WhatsApp: Carlos Tévez iba a dar una charla en la iglesia Espíritu Santo, de San Isidro, el lunes a las siete de la tarde. Llegado el día y la hora, en el lugar no había rastros de que el múltiple campeón con Boca y campeón olímpico con el seleccionado argentino en Atenas 2004 fuera a pasar por allí. Hasta que se escuchó en un pasillo de la parroquia: “Carlitos viene a las ocho”. Quedaba buscar un lugar para sentarse, tarea fácil…a esa hora.

Cinco minutos antes de la hora señalada, el lugar estaba colmado. Un estrecho pasillo iba desde la puerta hasta el altar, donde aguardaban una silla y una pequeña mesa con mantel blanco, jarra de agua y vaso. Hasta que llegó el Apache, y fue recibido con un caluroso aplauso. A su lado estaba el sacerdote Pancho Peña, que lo casó en diciembre de 2016 con Vanesa, su mujer de toda la vida. “Bueno Padre -comenzó Carlitos-, la verdad no sabía que iba a venir tanta gente, pensé que iba a ser un par de jóvenes, cinco o seis, pero acá veo gente de todas las edades”, dijo y la audiencia estalló de risa.

Carlitos habló durante 45 minutos y luego respondió todas las preguntas de los presentes

Carlitos, que hoy tiene 34 años y vive en La Horqueta, se mostró muy distendido para contar su experiencia de vida a lo largo de 45 minutos sin freno, y luego unos 20 más de preguntas, todo en un clima íntimo, sin medios de comunicación nacionales. Una de las confesiones fue que de chico le costaba mucho estudiar, al punto que llegó al octavo grado casi sin saber leer. “En mi cabeza siempre estuvo el fútbol antes que la escuela, aunque mis padres me inculcaban lo contrario. Estaba por repetir quinto grado, en una edad de rebeldía, en la que no me importaba nada. Llegaban las malas notas y las firmaba yo, hacía la firma de mi mamá. Hasta que un día mi papá se dio cuenta porque me encontró el cuaderno de comunicaciones. Mi mamá le dijo que ella no había firmado nada y yo le echaba la culpa a ella, inventaba cualquier cosa para que mi papá no me fajara”, recordó el jugador. ¿Cómo terminó esa historia? Carlitos se quedó sin fútbol por seis meses, se puso a estudiar y pasó de grado. “Fue la mejor lección que me pudo dar mi viejo”, destacó.

Siguiendo la charla, contó sobre la enseñanza que le dejó su paso por Inglaterra, donde jugó en el West Ham, el Manchester City y el Manchester United. “El primer mes me pusieron un profesor, hablábamos de los verbos en inglés y yo por dentro decía ‘¿de qué me está hablando este?'”. A partir de ese momento, Tevez confesó que se amigó con los libros (en castellano): “Ahí empecé a enamorarme de la lectura. Lo que me pasaba en los primeros 10 o 15 libros es que los tenía que leer dos o tres veces, porque no los entendía. Hoy tengo la posibilidad de leer un libro de corrido e ir progresando. En la vida uno siempre tiene que superarse, eso es lo más importante para mí”.

Y cerró la charla motivacional: “Si me preguntan cuál es la clave del éxito, diría que es la consistencia con la que uno trabaja, la dedicación que uno le pone a las cosas que hace. Primero está el estudio, porque eso el día de mañana te puede sacar de un gran problema. Eso te da posibilidad de tener un trabajo, desenvolverte en la vida… Es algo impagable”.

Luego se abrió una ronda de preguntas al ídolo de la Ribera, que en 2017 tuvo un fugaz paso por China por el que fue muy criticado… Sobre eso trató una de las preguntas: “Mi experiencia en China fue muy difícil. Recién hace dos meses me estoy recuperando de la decisión que tomé de irme. Cuando volví a Boca (en su etapa anterior) me tiraron el club encima. Me dijeron: ‘Hacete cargo del club’. Tenía que ser jugador, técnico, dirigente, masajista, lo que se te ocurra. Me iba a las 6 de casa y volvía a las 16. Tenía un montón de responsabilidades de las que no tenía que hacerme cargo. Pero cuando me fui a China, adentro de la cancha sentía que estaba muerto. No tenía esa sensación de querer jugar al fútbol o buscar la gloria, decir acá salgo campeón, gano o soy ídolo”.

El templo parroquial de San Isidro lució completamente colmado

La última pregunta, peculiar, la hizo un niño: “¿Por qué jugás al fútbol?”. La respuesta fue igualmente simple: “Porque lo amo. Me hace feliz, me divierte… Soy un niño con el fútbol. Cuando mi mejor amigo murió me di cuenta que tenía que jugar al fútbol. Que tenía que ser cada día mejor, salvar a mi familia, sacarlos de donde estaban. Me preparé para ser el mejor, el don que Dios nos da a todos hay que alimentarlo día tras día”.

Cuando terminó la charla, chicos y grandes rodearon al futbolista para sacarse selfies y pedirle autógrafos

Textuales

Riquelme: “Hay técnicos y jugadores que me marcaron muchísimo. Una de las personas que más me ayudó a comprender lo que era jugar en la Primera de Boca fue Román, Riquelme. Eso se lo agradeceré toda mi vida”.

Messi y Ronaldo: “Son dos fenómenos. Lo de Messi es algo natural. Cuando fui compañero de Cristiano veía la obsesión que tenía por el gimnasio: yo llegaba a las ocho y él estaba ahí; llegaba siete y media y estaba ahí; llegaba a las seis y lo mismo. ¿Cuándo iba al baño ese tipo? Se quedaba pateando tiros libres, haciendo dribbling con los conos, no era natural como en Messi. Son dos clases distintas de jugador, pero no se puede decir cuál es mejor”.

Un click en su vida: “Sigo teniendo a los amigos de toda la vida y eso es algo que me mantiene con los pies sobre la tierra, el no cambiar, sentarme en mi barrio de Fuerte Apache y comer algo con ellos es impagable. Me tratan de igual a igual y eso quiere decir que no cambié. Perder a mi mejor amigo a los 16 años, cuando lo estaba persiguiendo la policía, me marcó muchísimo. Mi papá viajó para verme mientras estaba jugando el Mundialito Sub 17, y cuando volvíamos en el avión me dio la noticia. Mi cabeza hizo un click, me dije a mí mismo que no quería eso para mí. Quiero que la próxima generación de los Tevez sea muchísimo más grande que esta”.

 

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