Simpleza y materialidad en armonía con el paisaje

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Hormigón, ladrillos, madera y hierro se conjugan para darle forma a una sobria y moderna casa proyectada y construida por el estudio BAM!. La vivienda está ubicada en Escobar, incorpora criterios de sustentabilidad y se destaca por su diseño sencillo y atemporal.

“El desafío principal del proyecto fue generar un recorrido arquitectónico que dialogue con los materiales y la luz en contraposición a la búsqueda formal de una disposición muy compacta para optimizar los metros cuadrados”, explican Gonzalo Bardach y Matías Mosquera sobre la casa DaB, que proyectaron y construyeron en Escobar.

Los jóvenes arquitectos, socios del estudio BAM!, diseñaron esta casa sobre un lote de dimensiones acotadas, en un entorno abierto y verde. El programa se organiza en dos plantas: en la planta baja se ubican los espacios de carácter público, en relación directa con el jardín, con una rótula de madera que funciona como núcleo, articulando el espacio entre ambos niveles; en la planta alta se ubican los espacios de carácter privado, en relación con la terraza jardín, que actúa como mirador y espacio de contemplación de la naturaleza.

Materiales nobles y mucha luz

La síntesis de los materiales fue muy importante a la hora de abordar el proyecto, con el fin de generar un recorrido sensorial, que se brinda a través de los materiales elegidos. Sobre un basamento de hormigón se posa un volumen puro de ladrillos, y ambos están vinculados por medio de un vacío acompañado por un núcleo de madera. El último elemento es el hierro, que actúa como tamiz para regular el ingreso de luz en los espacios.

La utilización de los materiales nobles, con sus líneas puras y simples, permite que la luz y la naturaleza actúen como protagonistas y le brindan un aire de atemporalidad al conjunto.

La luz fue utilizada en este proyecto de una manera directa e indirecta. Cada espacio fue pensado teniendo en cuenta su iluminación natural y cómo, a través de ella y de sus tamices, se pueden generar distintas atmósferas con diferentes matices.

En el acceso, la luz está tamizada por filtros de acero, donde las sombras que producen van cambiando a lo largo del día. En el living comedor se generaron grandes ventanales que se abren hacia el jardín, lo que, además de permitir el ingreso de luz, genera una conexión directa con la naturaleza. En la planta alta se generaron una serie de parasoles de hierro, para bloquear el sol más fuerte del Norte y del Oeste. 

“La dualidad arquitectura – paisaje es un concepto que tuvimos en cuenta a la hora de generar volúmenes que permitieran integrarse con el lugar por medio de los llenos y vacíos. Otra decisión que nos brinda esa cercanía con la naturaleza es la utilización de las terrazas jardín y la incorporación de patios y claraboyas en la planta alta”, detallan los arquitectos.

La sustentabilidad, en tanto, es abordada desde todos los planos. En primer lugar, la implantación de la casa sobre el terreno teniendo en cuenta sus orientaciones y vientos predominantes. Luego, la utilización de una cubierta verde (con todos los beneficios que conlleva). Y finalmente la reducción del consumo del agua y energía, mediante la recolección del agua de lluvia para riego, la utilización de artefactos de bajo consumo y la geotermia para calefacción y refrigeración. Todos los espacios fueron pensados para ser iluminados con luz natural y gozar de ventilación cruzada, lo que genera un beneficio no sólo energético, sino de mayor confort.

El diseño paisajístico, a cargo de Bulla, fue realizado a partir de premisas sustentables, que brindan un aporte a la ecología urbana a partir del uso de especies nativas; de ese modo, se forma un micro parche urbano constituido por comunidades vegetales originarias. 

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