El Camino hacia el buen gusto

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Este espacio fue armado por una mesa de comedor “Y” (llamada así por la forma de las bases que sostienen la tapa), en una medida de 3x1,20 metros. Está realizada completamente en madera maciza de petiribí, con una terminación orgánica que genera una textura rústica en lo visual y agradable al tacto. Está acompañada por tres modelos de sillas elegidos por los clientes: Curve, Otto y, en las cabeceras, Grey, tres opciones diferentes en formología pero todas tapizadas y muy cómodas para disfrutar de las reuniones. Detrás de la mesa se encuentra el vajillero Roma, de líneas rectas, realizado también en petiribí, puertas con sistema de apertura tipo push y estantes en el interior. Por encima de éste, un espejo en sentido horizontal, con marco de madera de la misma madera. Ambos muebles acompañan el largo de la mesa. En cuanto a luminarias, sobre la mesa optan por el modelo Cap tejido, que se refleja en los espejos, y como iluminación auxiliar, la lámpara de pie Net, en petiribí con pantalla de lino. Por último, debajo de la mesa una alfombra lavable.
Este espacio fue armado por una mesa de comedor “Y” (llamada así por la forma de las bases que sostienen la tapa), en una medida de 3x1,20 metros. Está realizada completamente en madera maciza de petiribí, con una terminación orgánica que genera una textura rústica en lo visual y agradable al tacto. Está acompañada por tres modelos de sillas elegidos por los clientes: Curve, Otto y, en las cabeceras, Grey, tres opciones diferentes en formología pero todas tapizadas y muy cómodas para disfrutar de las reuniones. Detrás de la mesa se encuentra el vajillero Roma, de líneas rectas, realizado también en petiribí, puertas con sistema de apertura tipo push y estantes en el interior. Por encima de éste, un espejo en sentido horizontal, con marco de madera de la misma madera. Ambos muebles acompañan el largo de la mesa. En cuanto a luminarias, sobre la mesa optan por el modelo Cap tejido, que se refleja en los espejos, y como iluminación auxiliar, la lámpara de pie Net, en petiribí con pantalla de lino. Por último, debajo de la mesa una alfombra lavable.

Desde Tigre, y con una larga trayectoria familiar por detrás, el estudio de interiorismo El Camino ofrece muebles y objetos de diseño con la madera como protagonista, pensados y elaborados por su equipo de trabajo.

Detalle de tapa de la mesa de comedor “Y”, donde se aprecia la terminación orgánica. Objetos utilitarios y decorativos de arte Raku, taller de cerámica dentro de El Camino.

Gonzalo Masoli conforma la tercera generación de maestros carpinteros, apasionados por el diseño, y acompañó el boom inmobiliario que se dio en las últimas dos décadas en Tigre. Hoy está a la cabeza de El Camino, donde junto a su equipo desarrollan propuestas de interiorismo con un plus muy valorado: todo lo que ofrecen lo producen en ese establecimiento, que nació como una carpintería hace casi 60 años y hoy es un lugar de decoración único en la zona, a la vera del Camino de Los Remeros.

Biblioteca o vajillero realizado en madera de incienso (370x40x260 cm). La parte inferior con puertas en varillas con estantes en el interior y cajones con cubiertero incluido.


En el mes de marzo, justo antes del comienzo de la cuarentena, lanzaron su última colección acompañado de un evento, “la fiesta de El Camino”, que ya es una marca registrada, esperada año tras año. Ahí exhibieron sus novedades, felices de compartir y agasajar a sus clientes, en esta oportunidad acompañados del grupo Mass.

Un dormitorio que cuenta con una cama con respaldo, ambos tapizados. Los acompañan las mesas de luz realizadas en madera de petiribí, con accesorios opcionales como luz led al abrir el cajón, puerto USB y cargador inalámbrico. Encima de ellas cae una iluminación colgante de vidrio. En el frente de la cama, una banqueta escandinava de petiribi.Y, en la pared de fondo, se simula una boiserie con varillas de madera y tapizado de rafia.


“Como estudio de decoración, trabajamos codo a codo con los clientes, mostrándoles las diferentes propuestas para satisfacer sus necesidades”, cuenta Gonzalo. La cuarentena los impactó mucho, teniendo en cuenta que El Camino tiene 25 empleados que forman parte de su equipo, 25 familias que viven de esta actividad. Sin embargo, “al ser una empresa ordenada, las finanzas nos acompañan como para poder atravesar este difícil momento sin mayores sobresaltos”, explica. En este contexto, están ofreciendo sus productos y su asesoramiento mediante video llamadas y todo tipo de comunicación digital.

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