Boridi: el nombre del ilusionismo argentino

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Comenzó con la magia a los nueve años y lleva más de tres décadas en la actividad. Fue galardonado en el mundo por ser el mejor ilusionista argentino y elevó el nivel de la escena local. Vive en Nordelta y, en plena cuarentena, comenzó a dar cursos virtuales que son todo un éxito

Se llama Diego Bonaventura. Pero pocos lo registran con ese nombre. Porque Diego Bonaventura es Boridi, uno de los magos más reconocidos del país, que llevó sus trucos a Europa y Las Vegas, y marca la escena del ilusionismo en la Argentina.


Conoció la magia a los nueve años, por curiosidad, y fue algo que no pudo dejar nunca más. “Siento que nací para la magia”, dice. En los últimos meses, al igual que buena parte del mundo, Boridi se tuvo que acostumbrar a una nueva forma de realizar su trabajo y comunicar su arte. Cambió las clases presenciales y los shows de los fines de semana por clases virtuales para chicos y espectáculos online.


“Fue muy raro, estamos acostumbrados a filmarnos, a hacer rutinas. Pero dar clases online es un lenguaje nuevo, estoy aprendiendo”, cuenta uno de los ilusionistas más destacados del país. En estos meses comenzó a incluir a chicos y chicas a sus clases, porque sostiene que es la etapa de la vida ideal para comenzar con la magia: “Los chicos se fascinan, es una gran propuesta de ocio, la magia desarrolla habilidades, enseña valores, fomenta la parte creativa, enseña a resolver conflictos”.

El despegue
El punto de quiebre de Boridi fue en 2011, con sus shows en el teatro Margarita Xirgú, de San Telmo. Un año después recibió el Merlin Award como mejor mago argentino. Estos logros lo llevaron al plano mundial, a Europa y a Las Vegas. Y también en 2012 llegó lo que considera como uno de los puntos más altos de su carrera: la consagración en el teatro Niní Marshall, de Tigre, show que le valió el premio a mejor espectáculo teatral.


Dentro del amplio universo de la magia, Boridi desarrolló su carrera en las “grandes ilusiones”, con referentes como David Coperfield. Una rama que combina disciplinas, con hincapié en luces, vestuario, mucha gente en escena y fuera de ella. Por eso, Boridi habla de sus shows en plural. Pues, pese que él es el protagonista, hay un equipo de hasta veinte personas que lo acompañan para generar el impacto que se logra en sus cuadros.


Tras un extenso recorrido por el mundo, uno de sus objetivos actuales es llevar la escena local a otro nivel. Según el ilusionista, en Argentina “hay mucho talento, hay colegas de primera línea, no tenemos nada para envidiar”. Reconoce que quizá “no haya una cultura mágica, porque tampoco hay muchas propuestas”, pero insiste en que la magia en Argentina “está en total crecimiento, hay gente nueva que va surgiendo, mucha garra”.


El camino de Boridi no ha sido sencillo. Como tampoco este 2020, que presenta nuevas dificultades. Pero Diego es optimista, sello que le permitió hacer una carrera de más de 40 años haciendo lo que le gusta: “Me decían que me dedicara a otra cosa, pero siempre luché por lo que quise, y ser feliz es una tarea que se puede lograr”.


Boridi da fin a cada una de sus presentaciones con una frase que lo identifica, un mantra en el que cree fervientemente. La misma frase que eligió para el cierre de esta entrevista: “La magia está alrededor de nosotros en todo tiempo y lugar, para sentirla hay que abrir mente y corazones. Entonces podrán ver la magia que es realmente la vida”.


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