Dos décadas de un nuevo estilo de vida

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Ya consolidada como una ciudad única y diferente, Nordelta está cumpliendo veinte años de existencia. Los festeja con una evolución a la altura de su prestigio y una proyección de crecimiento tan sostenido como controlado.

Hay veces que las cosas salen como se planearon, sobre todo cuando detrás de ellas hay años de trabajo profesional, dedicado y creativo. Esta ciudad fue soñada desde mucho antes de su nacimiento formal, cuando el ingeniero Julián Astolfoni fue comprando tierras en la zona. Ese sueño tomó forma en la década del ´90 y se concretó finalmente en el año 2000, ya con un nombre que rápidamente se transformó en una marca registrada y un símbolo de un estilo de vida que combina los aires de pueblo con los servicios de una ciudad del siglo XXI: Nordelta.

El lago Central fue desde el comienzo escenario de vistosas pruebas de náutica a vela.


Diego Moresco, director ejecutivo de Nordelta S.A., cuenta que “a comienzos de la década del `70, viendo la tendencia de migración urbana que estaba ocurriendo en algunos países de Europa, el ingeniero Julián Astolfoni lidera la compra de un campo de 1200 hectáreas a los descendientes del general Ángel Pacheco de Alvear”. Diversos avatares económicos y políticos fueron demorando el proyecto, hasta que en los años ’90 se sumó Eduardo Costantini para darle nuevos bríos. Se fueron adquiriendo otros terrenos vecinos y

e llegó a las 1700 hectáreas finales. “En 1992, Eduardo Duhalde, entonces gobernador de Buenos Aires, sancionó el Decreto 1736, que autorizó y reglamentó la creación del nuevo núcleo urbano que el anterior gobernador, Antonio Cafiero, había bautizado como Nordelta”, relata Moresco.

La Bahía Grande es uno de los puntos más atractivos de Nordelta.


Veinte años de desarrollo


Hoy Nordelta es tal como se la planificó: una foto aérea actual es idéntica al mapa del proyecto, antes de que comenzara a moverse un metro cuadrado de tierra. El emprendimiento urbano más importante de la Argentina festeja sus primeros 20 años de vida con alrededor de 8200 viviendas y 2.000 unidades de usos mixtos construidas y más de 35 mil habitantes, a los que diariamente se suman casi 10 mil trabajadores.


Hoy la ciudad está compuesta por 24 barrios , que incluyen lotes de superficies que van de 500 a 5000 metros cuadrados. También hay gran cantidad de condominios formados por departamentos, townhouses y edificios de oficinas y locales comerciales. En todas las áreas residenciales, la presencia del agua es fundamental: los lagos ocupan 190 hectáreas y la Bahía Grande tiene salida propia y directa al río Luján.


La oferta escolar incluye cinco colegios (Michael Ham, Northlands, Cardenal Pironio, St. Luke’s y Northfield), el Centro Médico Nordelta ofrece una amplia y completa atención, y Nordelta Centro Comercial se ha convertido en el punto de referencia de la región a la hora de hacer shopping y encontrarse con amigos. Además, la Bahía Grande es un polo de atracción turística, con su variada oferta gastronómica y su hotel , de la cadena Wyndham.


Un párrafo aparte merecen los sectores deportivos, ejes de la vida sana y en contacto con la naturaleza que identifica a la ciudad. El Club Nordelta tiene canchas para practicar muchos deportes y ofrece clases de náutica, cada barrio tiene sus propias instalaciones y la cancha de golf (diseñada por Jack Nicklaus) es una de las mejores del país, tanto que ya se han desarrollado en ella tres ediciones del Abierto de la República.


A pesar de todo este crecimiento sostenido, aún quedan tierras por desarrollar: “Son 350 hectáreas, en las que planeamos construir cuatro barrios de baja densidad, uno de los cuales estamos entregando en estos días ”, explica Diego Moresco.


Sin embargo, el principal desafío que enfrenta la ciudad es avanzar con su Centro Cívico, donde ya funcionan la parroquia Sagrada Familia y el centro cultural Judaica Norte. Allí está en plena construcción un sanatorio y está programado que haya oficinas, universidad, comercios, centros culturales y de recreación. “Cuando esté terminado, se estima que en todo Nordelta alcanzaremos los 85 mil habitantes”, concluye Moresco. Una auténtica ciudad, que mantendrá siempre en su espíritu la armonía, la seguridad y el puro aire de pueblo.

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