Caminito, con acento árabe

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El Zubarah es un elegante hotel de la capital de Qatar.

El chef argentino Gabriel Agüero desembarcó en Qatar para hacerse cargo de la cocina de un lujoso hotel de Doha, que incluye dos restaurantes: uno de cocina árabe e internacional y otro centrado en los platos típicos argentinos, llamado Caminito. Allí deslumbra a todos con empanadas, asado y puchero, mientras indaga en los secretos de la comida local.

Cuando era muy chico, de la mano de su abuelo, Gabriel Agüero descubrió el placer de cocinar. El pequeño ayudaba como podía en el paciente amasado de las tradicionales pastas caseras para toda la familia, en Moreno, su ciudad natal. Sin embargo, la idea de transformar ese gusto en un medio de vida surgió muchos años después, casi de una forma inesperada, pero lo llevó muy lejos… Hoy, además de ser un profesional gastronómico, Gabriel es el chef ejecutivo del hotel Zubarah, en Doha, la capital de Qatar. “Primero estudié publicidad y después quise ser visitador médico. En un momento de mi vida necesité hacer una actividad para distenderme un poco, porque trabajaba en un banco y estaba muy estresado. Así que decidí darme el gusto y estudiar cocina, una ocupación que siempre me había gustado”.

En el lejano golfo Pérsico, Gabriel coordina los dos restaurantes del hotel: el Baraha, que tiene una cocina contemporánea de platos árabes, internacionales e innovadores; y Caminito, especializado en comidas típicas argentinas, donde el chef bonaerense se destaca con sus empanadas, asados y pucheros. Su oportunidad de trabajar en Doha llegó a través de la red social LinkedIn. “Recibí un mensaje de Omar Awad, el manager general del hotel. Después de muchas entrevistas, me hizo una oferta de trabajo y la acepté”, recuerda el chef, quien así disfruta de su primera experiencia internacional.

— ¿Cómo armaste las cartas?

El dueño del hotel es un apasionado de la cultura gastronómica argentina, tanto que uno de los restaurantes se llama Caminito. Así que intenté ser lo más criollo posible, pero siempre buscando que los platos tengan su toque fine dining.

— ¿Es bien recibida la cocina argentina en Doha?

Sí, muy bien recibida. Les encanta nuestra gastronomía y todo lo latino. Es que nuestras culturas se parecen, ya que fuimos influenciados por los españoles y ellos primero fueron influenciados por los árabes.

— ¿Fue difícil adaptarte a las costumbres del nuevo país?

— Sí, todo es muy distinto: las demostraciones de afecto públicas, como besos o abrazos, no están permitidas; hay un código de vestimenta muy estricto, y las leyes no son comunes para nosotros. Por ejemplo, si salís sin documento a la calle, y te para la policía, tenés una multa de 1.000 dólares más un día de cárcel.

— A pesar de lo bueno, aceptar este trabajo también conllevó varios sacrificios. Gabriel viajó solo, mientras su familia quedó en la Argentina, hasta que logró establecerse en Doha. Meses después, su mujer Valeria y sus tres hijas –las mellizas Renata y Bernardita (13 años) y Emilia (8) – viajaron a pasar las vacaciones, pero decidieron quedarse y compartir la vida juntos, en el nuevo país. “Al principio fue muy dura la ausencia de mi familia pero, gracias al trabajo, se me hizo más fácil. Tenía tanto por aprender, que me concentré en eso y el tiempo pasó rápido”, relata Gabriel. Hoy, sus hijas estudian a distancia con un plan nacional, mientras que su mujer atiende la casa.

El nombre del restaurante hace sentir a Gabriel Agüero como en el corazón porteño.

— ¿Qué los convenció de esta ciudad para decidir instalarse?

— Mantenernos unidos como familia. Doha es una de las ciudades más seguras del mundo, y también económicamente estable. Además, hay muchas actividades y lugares para que la gente pueda recrearse de forma gratuita: parques, playas y festivales. No fue fácil habituarnos al idioma, aquí viven casi dos millones de personas y la mayoría de los residentes somos extranjeros, por lo que se hablan diferentes lenguas, a pesar de que el árabe y el inglés son los oficiales. Nuestras hijas se adaptaron muy rápido, aunque a Valeria le costo un poco más, ya que debe comandar a toda la familia.

— ¿Qué aprendiste de la cocina en Doha?

— Muchas cosas. Son tantas las personas de diferentes países que circulan por la cocina, que cada día aprendo algo nuevo de estas múltiples culturas.

— ¿Qué plato es tu especialidad?

Junto a mi equipo, profesionales argentinos que convoqué para trabajar conmigo, tratamos de mantener nuestras raíces lo más intactas posibles. En Caminito cocinamos asado, empanadas y hasta un buen puchero… ¡a la gente le encanta!

— ¿Que extrañás de la cocina argentina?

— El dulce de leche, sin dudas.

— ¿Habías imaginado, alguna vez, trabajar en Medio Oriente?

— Sí, siempre fue mi sueño.

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