“Nos mudamos acá para tener una familia grande”

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Sabrina, Germán, León y el recién nacido Beltrán disfrutan a fondo de su vida en Nordelta.

El periodista y conductor Germán Paoloski y la actriz Sabrina Garciarena viven en El Golf desde hace tres años. Felices por la reciente llegada de su segundo hijo, aseguran que en Nordelta disfrutan de una vida tranquila y natural. Y Germán se explaya sobre su exitoso presente profesional.

“¿No les llueven pelotas acá?”, pregunta el cronista apenas se asoma al jardín de los Paoloski, en el barrio El Golf. “¿Sabés que no? -contesta Germán-. El otro día Sabri me dijo que encontró dos pelotitas, pero yo nunca vi ninguna. O juegan bastante bien, o estamos más lejos de lo que yo pienso”, concluye el dueño de casa, mientras desde el ventanal de la galería observa el hoyo 6, del otro lado de la laguna. El conductor y productor de TV vive en El Golf junto a su esposa y sus hijos: Beltrán, de tres meses, y León, de tres años. De pronto aparece en escena la dama de la casa, la actriz y modelo Sabrina Garciarena, quien hoy está dedicada a pleno a su rol de madre. Es más, está a punto de llevar a natación a León, a quien le puso así por un sueño que tuvo: “Antes nunca se me había ocurrido ese nombre”. Cuenta que siempre le gustó vivir en la ciudad de Buenos Aires y que no creía que se fuera a acostumbrar a vivir en Nordelta. Hasta que se instalaron: “Hoy me encanta la vida natural, sobre todo para los chicos”, dice, mientras justo aparecen dos cuises correteando por el jardín y Atilio, el perro de la familia, ni se inmuta. Sabrina se va y continúa el hombre de la casa, que la mayoría de los días de la semana no vuelve hasta la una de la mañana porque conduce “Vuelta y Vuelta”, por radio AM 630; “Todo Tiene un por qué”, por la TV Pública; y su preciado “NET (Nunca es tarde)”, el late night show que también produce con su productora G5 Contenidos.

— ¿Te costó mudarte de Buenos Aires a Nordelta?

— No, estaba muy convencido. Había comprado un terreno como inversión en los Sauces en 2005, porque ya en esa época me gustaba mucho, y tenía pensado construir ahí, pero después terminé vendiéndolo, seguí en CABA , pero siempre me quedó la idea de venir acá. Y en 2011 apareció la oportunidad de comprar en El Golf.

— No perdés el tiempo, tenés una agenda bastante apretada…

— Tengo un lugar como la radio para hablar de política y cosas más serias, tengo un lugar para entrevistar y divertirme como NET y tengo un lugar para hacer un programa didáctico y educativo y dejar algo a la sociedad, en la Televisión Pública. Es una abanico de cosas diferentes, no son tres programas iguales, te tenés que ir adaptando a cada formato.

— ¿Cuál es el concepto de un late night show como NET?

NET es un programa al estilo de los norteamericanos, que me gustan mucho, y es un programa más personal. Es el programa de Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel, de James Corden. Yo, a diferencia de ellos, como considero mejor armar un equipo y que no sea el programa mío, no le puse “Este es el Show de Germán Paoloski”, sino “Nunca es Tarde”.

— ¿Sería exitoso en un canal de aire?

— En el cable encontré un bálsamo. La tele abierta es muy difícil y no respeta los tiempos y las voluntades, es más perverso el sistema, se rige mucho por el minuto a minuto, por lo que “vende”, por lo que teóricamente la gente quiere ver. Los programas de tevé abierta van al hueso y a las cosas del momento, los líos, y yo no tengo ganas de hacer un programa de ese estilo, sino poder disfrutar: hablar con Víctor Laplace como hice el otro día, disfrutar de charlar con un tipo que es un groso de la actuación, que hizo 80 películas, y que por ahí hoy los pibes no saben quién es, y me da bronca que no lo sepan, porque es muy interesante.

Paoloski acaricia a Atilio, el perro de la familia. De fondo se ve el hoyo 6 de la cancha de golf.

— Empezaste trabajando como periodista deportivo.

— Tengo que reconocer que uno necesita un poco de suerte. Entre los años ’95 y ‘97 fue el auge del periodismo deportivo. Hasta ese momento no era muy común estudiar esa carrera, yo fui la primera camada de la Escuela de Niembro y Araujo, y justo llegaron a la Argentina Espn, Fox, empezó TyC, salió el diario Olé… Tuvimos chances, las cosas se dieron naturalmente.

— Leí por algún lado que Matías Martín te había marcado bastante.

— Sí, porque Matías arrancó antes que yo. Mientras yo estudiaba Periodismo Deportivo con Niembro y Araujo y Comunicación en la UBA, él hacía “Fuera de Juego”. También admiro a Juan Pablo Varsky, Juan Alberto Badía, Nicolás Repetto, Tinelli, Julián Weich. Un montón de conductores que trataron de hacer programas entretenidos y para toda la familia, que es lo que me gusta a mí, ir por ese lado.

— Hay gente de los medios que hace siempre lo mismo, vos en cambio te reinventás constantemente.

— Cada uno tiene su estructura, su forma, su personalidad. Yo no critico a nadie, cada uno es feliz con lo que quiere, con lo que puede, con lo que tiene, y en el caso mío he tenido ganas de no quedarme en un lugar y de ir siempre por más, también por cierta curiosidad, y ciertas ganas de ver qué pasa, con muchas cosas, quedarte en un lugar cómodo no es lo mío. A mí me gusta exponerme, me puede ir bien o mal, pero siempre voy a emprender, hacer. Yo no creo que sentado en tu casa te vengan a tocar la puerta, creo que tenés que salir a buscar las cosas que querés hacer, porque de esa manera van a llegar más rápido y mejor. 

—¿Te aburrís después de un tiempo?

— Hice “Fútbol para Todos” desde 2003 hasta 2009, lo disfruté mucho, pero es inevitable repetirse, y en algún momento tenés que cambiar. “Pura Química” fueron cinco años y también es un ciclo cumplido. Se podría haber hecho cinco años más, pero también hay otras cuestiones que tienen que ver con la ambición personal, las ganas de tomar más decisiones… Entonces a veces uno tiene que dar un paso al costado. Lo mismo pasó en “Diario de Medianoche”, lo disfruté mucho, conduje el programa durante seis años, y fueron geniales, y hoy todo el mundo me dice “Cómo te veía en el noticiero, cómo me gustaba, ¿por qué te fuiste?”.

— ¿Cómo se logra un programa exitoso?

— Para mi el éxito de los programas es el equipo, el grupo, la gente que está delante y detrás de cámara. Si vos tenés un buen equipo de producción y buenos colegas es mucho más fácil, lo importante es que cada uno sepa qué tiene que hacer: uno conduce, otro hace chistes, otro se mete por este lado… y así vas construyendo.

— Volviendo al hogar y la familia, ¿cómo impacta ser padre de dos?

— El impacto más grande es el segundo, aunque hay una cuestión muy importante cuando tenés el primer hijo, todo es nuevo, pero cuando ya te estás acostumbrando, te cae el segundo y es como una revolución, un poco heavy, pero también es una felicidad increíble. Estoy feliz de la vida con los dos, contento con la familia que armamos y seguramente pensando que por ahí vendrá alguno más adelante. A mí me encantan los chicos y a Sabri también, y la idea de mudarnos acá y tener esta casa es tener una familia numerosa y poder disfrutarla.

— ¿Qué es lo que más les gusta de vivir acá?

— Que te despreocupás un poco. Sabés que los chicos pueden salir a andar en bicicleta, salir a correr, jugar, tienen espacio, jardín… Esta calidad de vida en Capital no la tenés, no hay manera, y además allá tenés inseguridad, acá hay más resguardo.

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