Casas singulares, pensadas para sus habitantes

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Las obras de Epstein Arquitectos se originan en un conocimiento profundo de sus clientes. “Procuramos descubrir sus inquietudes y sueños, para proyectar a partir de ellos”, afirma su director, Hugo Epstein. Aquí, el detalle de tres casas de alto nivel que ilustran claramente esta idea.

“La arquitectura crea espacios que rodean, protegen y contienen a quienes los habitan. Es un hecho singular, tanto como lo es cada habitante. Conocerlos, descubrir sus inquietudes y sueños supone un dato fundamental y fundacional; recién a partir de ese conocimiento puedo proyectar”. Estas sencillas líneas definen la forma con la que Hugo Epstein entiende su profesión y su trabajo cotidiano. Este arquitecto, que es padre de cuatro hijos, músico aficionado y residente de Nordelta, hace de la interacción con sus clientes una filosofía de vida: “La práctica de la arquitectura persona a persona me ha permitido crecer mucho, tanto profesional como humanamente. La experiencia de interactuar con aquel para quien debo proyectar resulta inmensamente rica y supone la posibilidad de explorar situaciones”.

En las casas que el estudio Epstein Arquitectos diseña y construye se percibe la formación cultural amplia, diversa y profunda de su director. La dinámica de trabajo del equipo del estudio (conformado por los arquitectos Romina Gagliarducci, Gonzalo Ribecky, Gabriela Curros y Daniela Di Gaeta) se caracteriza por el aprovechamiento de la tecnología, tanto para el desarrollo de los proyectos como para su viabilización en distintas latitudes. Para ello, una de las premisas fundamentales es la sustentabilidad, con respeto por el entorno y buen uso de los recursos naturales.

Entre todos los proyectos concretados por este estudio en los últimos tiempos, en esta edición de Revista Nordelta se detallan tres.

Casa Zaino

Se proyectó en la zona de Pilar, sobre un lote de 3600 metros cuadrados, con grandes y añejas arboledas. La vivienda fue proyectada para una familia numerosa y con una vida social muy activa, por lo cual una de sus premisas fue un espacio central para las reuniones familiares. De esta manera, la vivienda se articula en base a un gran espacio en doble altura, en el cual se desarrolla el  living-comedor junto a un piano, rodeado de enormes ventanales con vistas al gran parque y sus arboledas. Entelados en sus paredes optimizan la acústica y aportan calidez a ese moderno eje central.

En la planta alta, mediante un puente que balconea al área central, a la derecha se accede a la suite principal, que tiene privacidad con respecto a los demás dormitorios, situados en el ala izquierda de la vivienda. Desde esta última se transita por una galería intermedia con parrilla y un living exterior, para luego adentrarse en el enorme fondo arbolado hasta llegar a un cálido quincho y zona de entretenimientos, con modernas estructuras en herrería, madera y novedosos mobiliarios. 

De formas puras, volúmenes salientes quebrados en su fachada frontal rompen la simetría y extensos aleros en el frente y contrafrente exaltan la horizontalidad y le dan una impronta moderna, sin dejar de lado la calidez que le aportan sus materiales nobles, como la piedra, madera en los pisos interiores, entelado y tonos visón en fachadas. 

Dentro del programa de usos, en el ala derecha de la vivienda se destaca la piscina climatizada interior con ventanales que se pueden abrir completamente al espacio central de doble altura. De este modo se integran todos los espacios comunes, lo cual hace de esta casa una obra para vivirla intensamente con familiares y amigos.

Casa Miró

Fue proyectada para una pareja de propietarios que buscaba una casa audaz y contemporánea, que dialogue con el entorno activamente y transmita la energía que caracteriza su modo de vida. En el transcurso del proceso de diseño, el arquitecto también se interiorizó sobre sus pasatiempos y su pasión por el diseño automotriz, el arte y la música. El resultado fue una obra de arte viviente, con interiores que se disfrutan en cada rincón.

Esta residencia, ubicada en un barrio cerrado en la zona sur de Buenos Aires, se desarrolla en dos lotes unificados y su contrafrente linda con una cancha de golf, que extiende las visuales de la casa. Se origina de un volumen rectangular, al que se le van interceptando planos horizontales suspendidos y se le sustraen vacíos que forman patios y dobles alturas, una composición geométrica muy propia del artista que le otorgó el nombre a la casa. Estos planos y volúmenes se revistieron en placas rectangulares de travertino rústico, que le otorgan a la casa una estética minimalista que dialoga con la luz en las distintas horas del día y al mismo tiempo dan la sensación de un espacio atemporal y cálido, para generar la armonía que requiere un espacio habitable. En los interiores se optó por materiales acogedores como la madera y los muros entelados en lino. Los elementos naturales, como vegetación, espejos de agua y rayos de sol, al igual que las piezas de arte y objetos de valor afectivo, están enmarcados por la arquitectura y acompañan en el día a día la vida de sus propietarios.

Dentro del programa de usos, se destacan la galería cubierta con posibilidad de apertura total a los exteriores por medio de paneles corredizos, la sala de música, los cuartos para huéspedes y el gran garage en voladizo para la colección de autos, integrados de manera fluida a los espacios comunes.

Casa 120

El proyecto surge de la búsqueda de crear una casa pensada para el bienestar y la relajación, dónde distintos usos se articulen fluidamente y permitan una vivencia armoniosa con el entorno arbolado dónde se emplaza. 

La residencia se desarrolla en tres plantas: la planta baja, de carácter libre con escasas divisiones móviles; la planta alta, dónde se ubican los dormitorios; y el subsuelo, dónde se desarrollan los usos lúdicos y de spa. Estás tres plantas se vinculan entre sí por un patio vidriado que contiene una escalera escultórica que envuelve la caja del ascensor. Este patio permite el ingreso de luz como si se tratara de un espacio exterior y permite generosas visuales al parque.

En el subsuelo se genera el verdadero espacio íntimo para el disfrute: una piscina climatizada que recibe luz todo el día desde el patio acristalado, un sector de spa con sauna y sala de masajes, un microcine y una cava amplia que brinda un espacio ideal para relajarse a disfrutar de un buen vino. 

Los exteriores de la casa están revestidos en travertino pulido, los volúmenes son sobrios pero de una presencia imponente en el terreno. Los cerramientos corredizos brindan flexibilidad de apertura a los jardines y piscina exterior del contrafrente. También existe un piso vidriado en el centro del living, que permite ver la piscina del subsuelo. Toda la casa se caracteriza por una fluidez visual que permite a la mirada recorrer los espacios y disfrutarla en todo sentido.

Más info

Dirección: Boulevard del Mirador 220, Studios de la Bahía. Studio 1, primer piso, of. 10.

Teléfono: 4871-8152.

Página web: www.epsteinarquitectos.com

E-mail: hugo.epstein@gmail.com

Facebook: epsteinarquitectos 

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