La marcha del Bronco

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Por primera vez en la historia, Ford decidió traer oficialmente a la Argentina su mítico SUV, cuya primera generación salió al mercado en 1966. La versión que ya está en nuestro país es la Sport, con tracción integral y dos opciones de motorización. 

Con el objetivo de presentar una batalla igualitaria contra el legendario Jeep Wrangler, Ford comenzó a ofrecer oficialmente en la Argentina su no menos célebre Bronco, cuyas primeras generaciones se fabricaron entre 1966 y 1996, pero nunca llegaron a nuestro país.

El nuevo Bronco tiene una estética marcadamente vintage, que lo emparenta con su nombre. Luce tal como es: sobrio, duro, potente, robusto… como debe ser un auténtico todoterreno. Por dentro, el diseño sigue la línea de otros Ford del siglo XXI.

El modelo que ya se está vendiendo en las concesionarias argentinas es el Bronco Sport, de perfil familiar, lo que no significa dejar de lado las prestaciones off road. Es fabricado en México, viene equipado con tracción integral y llega con dos opciones de motores, ambos nafteros: uno de un litro y medio de cilindrada, turbo Ecoboost de tres cilindros, que entrega una potencia de 175 CV y 258 NM de torque (versión Big Bend); y un 2.0 turbo de cuatro cilindros, con 240 CV y 373 NM (versión Wildtrack). La caja es la Rotary Shifter, automática de ocho velocidades, equipada con levas en el volante en la Wildtrack. 

A los que les gusta bajarse del asfalto, además de la doble tracción permanente este SUV les ofrece varios modos de manejo, que se seleccionan fácilmente con una perilla ubicada en la consola central: Normal, Eco, Sport, Lodo, Nieve, Resbaladizo, Arena y Roca (las últimas dos sólo disponibles en la Wildtrack, que también incluye bloqueo de diferencial trasero o central y control vectorial de torque).

Seguridad y confort

En materia de seguridad sobresalen los nueve air bags (frontales, rodilla de conductor, laterales de cortina, laterales de tórax delanteros y traseros), los controles de estabilidad y tracción, el control de velocidad de crucero adaptativo (con stop & go y centrado de carril), el sistema de mantenimiento de carril, la cámara delantera que ayuda a prevenir colisiones y a detectar peatones, el sistema Ford Co-Pilot 360°, el detector de fatiga, el asistente de maniobra evasiva, el sensor de tráfico cruzado, los frenos a disco en las cuatro ruedas y las luces full-led. La dirección es eléctrica y la suspensión es McPherson adelante y Multilink atrás.

En lo que hace a confort interior, los puntos altos están en el sistema de climatización automática bi-zona, los tapizados de cuero o tela, la bandeja de carga de baúl de doble apertura, la regulación eléctrica del asiento del conductor, encendido y apagado con botón, la cámara trasera, el encendido automático de luces, los anclajes ISOFIX, el techo bi-tono solar y el retrovisor fotocromático.

Además, el tablero incluye dos pantallas (una en el instrumental de 4,2” o 6,5” y otra en la consola central de 8”), con sistema multimedia SYNC 3 y un detalle llamativo: cargador inalámbrico de celulares.  

Vale destacar la línea de accesorios opcionales: barra de techo transversal, portabicicletas, portakayak, carpa, bandeja superior portacarga, gancho de remolque, alfombras de goma y tuercas de seguridad.

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