El irresistible encanto de Alsacia

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En apenas dos horas llegamos a Estrasburgo en tren desde París. Una manera cómoda, rápida y económica de viajar, ya que esta ciudad del nordeste francés ofrece enlaces ferroviarios de alta velocidad con la mayoría de las ciudades importantes del país, así como con localidades suizas, alemanas, españolas e italianas. Desde la estación Gare Central hasta nuestro appart nos separaban 700 metros, y desde allí otro tanto hasta el casco antiguo. La elección fue un verdadero acierto.

A lo largo de la historia, Estrasburgo pasó de mano en mano por las disputas entre alemanes y franceses, y precisamente esa circunstancia consolidó lo más destacado de su personalidad. La confluencia de ambas culturas, las tradiciones, la gastronomía y la arquitectura conforman un destino sorprendente, con paisajes, museos, tabernas, catedrales y castillos magníficamente preservados.

En el centro histórico de la Grande Île, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988, la Plaza Kléber nos deslumbró con sus grandes iconos: la catedral gótica de Notre Dame, una de las más altas e impactantes de toda Europa, inaugurada en 1439 y consagrada a la madre de Jesús, el conjunto de Les Ponts Couverts (puentes y torres del siglo XIII) y muy cerca la zona más fotografiada: el barrio de La Petite France, con sus canales y sus coloridas terrazas, animadas por bares y restaurantes.

Pero Estrasburgo es más aún: es la sede del Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y la Corte Europea de los Derechos Humanos. Además, en su zona comercial es posible disfrutar de locales de Uniqlo, Sephora, Galerías Lafayette, H&M, Zara, Louis Vuitton, Apple Store, Printemps, galerías de arte y librerías de muy buen nivel.

Para agendar

Nuestro paso por Estrasburgo fue un verdadero deleite para los sentidos, desde su gastronomía, sus excelentes vinos y sus mercados al aire libre, hasta el fantástico colorido de las flores que cuelgan de los balcones de sus históricas construcciones.

La visita a su magnífica catedral es un paseo obligado, con su reloj astronómico (renacentista) donde cada día a las doce y media desfilan las cuatro edades de la vida, personificadas en un niño, un adolescente, un adulto y un viejo, pasando ante la muerte. 

¿Qué es lo que más nos impactó? Anoten: descubrir La Petit France a pie, y también embarcados para recorrer los canales en un viaje de poco más de una hora, donde se destacan sus edificios con entramado de madera negra. Un paseo inolvidable, como también lo fue realizar un viaje por gran parte de la ciudad en el mini tren turístico, disfrutando del romanticismo de sus muelles, sus puentes cubiertos, la presa Vauban, la plaza de la catedral y el barrio imperial alemán.

En cuanto a la gastronomía local, nada mejor que un winstub, máximo exponente del restaurante típicamente alsaciano, donde se disfrutan vinos, cervezas y comidas caseras en sus tradicionales mesas con manteles a cuadros rojos.

Otro atractivo típico es el mercado al aire libre de la plaza Broglie, en el centro histórico, muy cercano a los edificios del Hotel de Ville (ayuntamiento), construido en el siglo XVIII, y el de la imponente Ópera Nacional.


1. Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. 2. Exclusas en la Petit France, Estrasburgo. 3. Mini tren turístico, interesante y divertido.

Colmar

En poco más de 30 minutos de tren llegamos desde Estrasburgo a Colmar, capital del vino de Alsacia y uno de los pueblos más turísticos y populares de la región. Su fama es realmente merecida. Recorriendo su casco antiguo descubrimos un rico patrimonio arquitectónico de diferentes estilos, desde el barroco hasta el renacentista, y museos muy importantes, entre los cuales se destaca el Unterlinden, donde se exponen pinturas y esculturas de la Edad Media y el Renacimiento. Pero su lugar más conocido y visitado es la Petite Venise, un romántico barrio cruzado por varios canales que invitan a un relajado paseo en barco, o en el Petit Train Touristique, con audioguía en ocho idiomas. Optamos por este último y fue muy interesante y divertido, ya que realiza un recorrido por los lugares más emblemáticos, en una ruta con casas estrechas y altas, de frentes multicolores desbordados de flores.

Va un consejo: no pretendan conocer Colmar en un solo día. Disfruten de su tranquilidad, su ambiente romántico, la cordialidad de su gente, las caminatas por las calles del casco viejo, descubriendo los puentes sobre el río Lauch, y el placer de una copa de vino rosado a media tarde en sus irresistibles bares.

Nosotros hicimos base en Estrasburgo y viajamos en tren a Colmar. ¿Cuántas veces? Cada viajero tiene sus tiempos, pero insistimos: disfruten con calma y sin apuros. Lleven siempre una libreta de apuntes junto a su cámara de fotos o celular. Al regreso de su viaje nos agradecerá este consejo.

Datos útiles

Alojamiento en Alsacia: alsacehotelsweb.com/es/. En Estrasburgo es recomendable el Odalys City Strasbourg Green Marsh.

Mini tren turístico: petit-tren.com

Paseos en catamarán, cubiertos y calefaccionados en días destemplados: www.batorama.com/fr

Tienda de recuerdos típicos: Le coin D’Alsace, a poco más de 100 metros de la catedral.

Importante: ¡Ojo con los ciclistas! Siempre tienen prioridad de paso, inclusive frente a los peatones. Y no frenan.

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