HomeSolidaridadDragones, vestidos y una iniciativa tan concreta como efectiva

Dragones, vestidos y una iniciativa tan concreta como efectiva

El panorama desolador

Nuestro país es un despliegue de bellezas inquietantes que contrastan con áreas que parecen detenidas en la historia de la  evolución. En el norte de Salta, la linda, encontramos el lado B, no tan lindo, de la realidad que golpea. En concreto, hablamos de Fortín Dragones, que está en el medio de la nada, a cinco horas de auto de cualquier aeropuerto. Zona de campos, con poblaciones originarias incluidas desde siempre dentro de los fundos, pero tan argentinas como los que escribimos o leemos este pequeño artículo. 

La desolación es real: no hay lugar para la exageración. En esta área olvidada por todos, la desnutrición aguda es moneda corriente. Como está cerca de la frontera, el narcotráfico está a la orden del día. También hay trata de gente: sobre todo niñas. Y por si fuera poco, la deforestación de las últimas décadas alteró el ecosistema; falta agua y la tierra es arcillosa. No hay más monte: y los wichís que viven dentro, recolectores y cazadores por siglos, no tienen ya frutos ni animales para alimentarse.  

Obras son amores

En 2021, un grupo de gente de la parroquia Sta. María de la Lucila corrió esta cortina y se dejó tocar por la humanidad dolida de los que ahora ven como lo que son: hermanos. De inmediato se armó el Proyecto Dragones, y un eslogan lo resumió todo: alimentando el futuro. Mucho por hacer. Primero, garantizar la alimentación diaria de al menos 150 chicos, con la construcción de un comedor. Luego, la tarea ingente de protegerlos de los monstruos grandes que pisan fuerte: la droga, la trata y la indignidad en su versión más agresiva. Se organizaron talleres de folclore, de música, de deporte, huertas, gallinero, etc. Cuanto más ocupados están los niños, menos riesgo real de lo que nadie quiere, pero sin embargo acecha. 

En 2024 llegó un grupo de tres laicas focolarinas que potenció el trabajo previo hasta transformar el lugar por entero. Trabajan con las madres, forman, educan  y proponen en conjunto  un sistema de agroforesta que supone cultivos para a) la regeneración de la vegetación autóctona, b) alimentarse de lo sembrado y c) ingresar en el circuito de la economía informal vendiendo los excedentes.  Montaron un apoyo escolar, luego un laboratorio de computación donde funciona un secundario para adultos a distancia. Y lo último: microcréditos estilo Yunus, con frutos comprobables. El proyecto entró en una fase que parece guiarse por el viejo dicho: enseñar a pescar más que dar el pescado. 

¿Un vestido por un ladrillo? 

Esta iniciativa concreta se sostiene con el aporte real de muchos. En 2024 surgió una idea tan precisa como creativa: una feria de vestidos de fiesta usados, muy buenos. En concreto, luego de grandes fiestas, los vestidos de fiesta o looks de noche duermen en los placards y vestidores casi sin oportunidad de reaparecer en escena. ¿Qué hacer entonces? ¡Invertir en Dragones! Una vez al año en La Lucila se abre una feria muy bien curada donde se pone a la venta exclusivamente looks de gala. La primera edición del evento logró la ampliación del comedor, y la segunda, muy exitosa, alcanzó para implementar el sistema por el que los wichís aprenden a autosustentarse: agroforesta. 

Este año lo recaudado se invertirá en la creación de una escuela de oficios. Tendrá lugar los dos primeros fines de semana de septiembre: 4,5 y 6 y 11,12 y 13.  Es una gran oportunidad para sumar a una gran causa con un “activo quieto”, que duerme la noche de los justos. Pueden contactarse al WhatsApp de Proyecto Dragones, 0112839-2979, o bien dejar sus donaciones en Fundación Nordelta.

¿Hay chances de colaborar de otra manera? Claro. Otra opción es habilitar regalos solidarios para un evento especial. Pueden animar a los invitados a que regalen en su nombre algún ítem de la tienda solidaria https://www.tiendasolidaria.proyectodragones.org. 

Se puede ayudar también con tarjeta de crédito una pequeña suma mensual, o bien, si hay amigos o familia en el exterior, invitarlos a ser “embajadores del proyecto”, sumando buenas voluntades que aporten una módica suma por tarjeta. 

Este tipo de iniciativas muestra que es muy posible pensar en el otro sin ideologías de por medio, enseñar a pescar sin dar siempre el pescado, transformar un metro cuadrado sin morirse en el intento y despejar los nubarrones que impiden ver el futuro a muchos hermanos argentinos que desde hace cinco años recuperan día a día la capacidad de esperar algo bueno de la vida, de los demás y fundamentalmente de ellos mismos. 

@proyecto.dragones

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