Creatividad para atravesar la pandemia

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El aislamiento ordenado para contener al coronavirus en el país generó un profundo freno en la economía. En este contexto, emprendedores y pequeñas empresas desarrollaron nuevas estrategias para mantener la producción y las ventas.

El aislamiento obligatorio dispuesto por el gobierno nacional el 20 de marzo pasado impactó fuertemente en la vida de los argentinos. Por la poca anticipación, por lo drástica de la medida y por el brutal impacto en la economía, la política dispuesta para combatir el avance del Covid-19 en el país obligó a emprendedores, empresarios, comerciantes y diversos sectores de la economía a buscar una vuelta de rosca en la habitual producción de sus negocios. 


Las estimaciones indican una caída del Producto Básico Interno mayor al cinco por ciento. En el sector de la construcción, el acumulado del primer trimestre de 2020 muestra una disminución de 28,1% respecto a igual período de 2019 y la industria cayó el 17%, ambos datos según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). En lo que respecta a los comercios minoristas, según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), sufrieron en abril un retroceso del 57,6%. 


Esta inédita situación obligó a los pequeños empresarios a generar alternativas para sus negocios. Home office, reuniones vía streaming y otras alternativas se hicieron cotidianas en este último mes y muchas de ellas, posiblemente, se incorporen y practiquen con más frecuencia una vez superada la pandemia.

Ingenio y trabajo
Los eventos sociales fueron uno de los grandes perjudicados por esta pandemia. Entre ellos, los casamientos, que tienen en marzo uno de los meses de actividad más alta en todo el año. La pandemia obligó a reprogramar fechas y cancelar fiestas.


La firma Son Santas hace vestidos de novia y el 20 de marzo la cuarentena impuso un cambio en las entrevistas pautadas para los detalles en la confección de los vestidos de las clientas. Cada postergación de la cuarentena fue empeorando esta situación y generando más incertidumbre en la marca. Fue por eso que Sol Montes de Oca decidió trasladar el showroom a su casa y comenzar con entrevistas vía streaming. A través de descuentos y diversos beneficios, logró captar la atención de las novias y en forma remota logró reactivar la producción de los vestidos con las modistas, trabajando cada una desde su casa. Sol considera que la reacción “fue muy buena”, si se tiene en cuenta que la elección de un vestido de novia lleva aparejada distintas dificultades y temores por parte de las clientas, pero aún así vendió por encima de lo esperado. Sol considera que esta experiencia va a animar a la gente a comprar más vía online, metodología que se consolidó con la pandemia. “En mi mercado creo que las novias del interior se están animando y se van a animar más a encargar el vestido remotamente, como lo hacen en muchos países del mundo, donde el comercio on line está mucho más instaurado”, concluye la dueña de Son Santas. 

La situación también generó proyectos solidarios vinculados con la innovación. Ese es el caso de Salvaunapyme.com, una plataforma en la que pequeñas y medianas empresas ofrecen sus productos y la enlazan con los diversos mercados de pagos. El sitio es un enlace que promueve emprendimientos y los conecta con los clientes sin cobrar porcentaje en las ventas. Juan Dambra es estudiante de ingeniería y uno de los creadores de este sitio, que atrajo a más de cien pequeñas y medianas empresas. “Las pymes han reportado buenos resultados, pero hay que resaltar que nosotros sólo conectamos el producto con las billeteras virtuales”, detalla Dambra, y cuenta que “la página es una vidriera donde aparecen todas las pymes sin ni un tipo de énfasis en alguna en particular, todas tienen un máximo de cuatro promociones para exponer y, una vez que alguien avanza en una compra, el contacto ya depende totalmente de la marca en cuestión”. Entre las pymes también figuran merenderos, para realizar donaciones.

Sabanitas con broderie, mantas con corderito, acolchados,
toallas con capucha, colchones para cochecito, baberos, babitas,
juguetes de madera, muñecos de apego y todo lo que necesitan los bebes.


Otro caso es el de Mini Mapache, marca de accesorios de diseño para bebés, que ante el aislamiento obligatorio tuvo que sortear cierres en los talleres de producción, falta de stock y un freno en la entrega de insumos. Eso impactó en las ventas en el corto plazo y obligó a reformular en poco tiempo los modos de producción y de entrega. “Como todo estaba frenado, lo único que teníamos para manejarnos era el stock, con lo cual hicimos foco en vender principalmente esos productos; con aquellos que no teníamos stock, nos manejamos mediante la preventa, asegurando la producción y la entrega una vez que se levante la cuarentena”, narra Camila González, dueña de Mini Mapache. Cuenta, a su vez, que “para que no se frene la venta ante la incertidumbre económica, lanzamos algunas promociones que nos permitieran continuar las ventas, sosteniendo además del ingreso la cadena de pagos a proveedores”. Respecto a la respuesta de los clientes, Camila asegura que “al principio las ventas se frenaron un poco, por la incertidumbre, pero al poco tiempo comenzó a volver el nivel de ventas, incluso a incrementarse en las últimas semanas; la gente se mostró muy receptiva y comprensiva”.


Entran en Instagram @mini.mapuche y desde allí encuentran una gran variedad de productos. 

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