miércoles, abril 15, 2026
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Clásico y moderno

Con más de 20 años de trayectoria, Juan Altgelt se ganó un prestigio que le ha permitido hacer obras en Madrid, Miami y New York. En nuestro país ha proyectado y construido casas en las urbanizaciones privadas más importantes. “Busco que mis diseños sean atemporales, que se mantengan vigentes con el paso del tiempo”, afirma.

“En mis obras hay una preocupación por el diseño más esencial, austero, con mucho énfasis en el detalle y la calidad constructiva”, resume Juan Altgelt, titular del estudio que lleva su nombre. Joven, pero a la vez dueño ya de una importante trayectoria, acaba de realizar la nueva iluminación de la Biblioteca Nacional, un trabajo de un valor simbólico notable para cualquier arquitecto argentino, ya que implica intervenir nada menos que en una obra de Clorindo Testa.

“Solemos utilizar materiales nobles, con especial predisposición por la madera, y una consideración siempre presente por la luz y la iluminación. Y por el arte”, continúa.

— ¿Cómo definís tu arquitectura?

— Moderna, clásica en cuanto al estilo, podría ser… Atemporal, con mucha dedicación a la línea al momento de proyectar. Si pudiera identificarme con alguien, diría que Rafael Moneo, David Chipperfield, Steven Harris y Axel Vervoordt son diseñadores AAA. Pero desde ya me parece que uno representa el tiempo que vive y no debiera diseñar como hace 50 años, hay que proponer y tratar de ser original.

— ¿Qué parámetros tenés en cuenta a la hora de proyectar una casa en un barrio cerrado? ¿Cómo juegan el gusto del cliente, tus preferencias personales, la ubicación del lote y su entorno?

— Cada terreno me sugiere algo, es como que al conocerlo me da una imagen bastante precisa de lo que puedo hacer ahí. Las necesidades del cliente, obvio, me ayudan a cerrar la idea de diseño. Muchas veces lo que pensé de entrada fue lo que se concretó.

— Hoy apunto a salir del estereotipo de la casa de barrio cerrado que venimos viendo en los últimos 15 años. Más bien cerrada hacia la calle, ninguna necesidad de exposición, es súper interesante el juego de ir descubriendo cosas que no aparecen en una primera impresión.

En cuanto al entorno, me parece importante que no haya un quiebre muy grande con los vecinos. Uno de los mejores elogios que me hicieron fue la paz que le generó a una persona pasar por una obra nuestra en una avenida del norte de Buenos Aires.

— ¿Cómo ves el paso del tiempo en tus obras?

— Una de mis preocupaciones es verlas mantenerse en buen estado con el paso de los años, siempre me gusta volver (cuando pude, por suerte unas cuantas veces) a arreglar una obra nuestra. Y la sorpresa de verlas vigentes es tremenda.

Juan Altgelt afirma que le gusta que en sus casas se descubran elementos y detalles que no se ven en la primera mirada.

— Con la nueva política en materia de tarifas de energía que rige en el país, ¿se ha acentuado el interés de tus clientes por la sustentabilidad y el ahorro energético?

— No me parece, no han cambiado demasiado las cosas desde que empecé a construir a mediados de los ’80… Sí hay cosas que han avanzado, como equipos de aire acondicionado e iluminación con leds de mucho menos consumo de energía, como los que usamos en la reciente obra en la Biblioteca Nacional. También están las carpinterías y vidrios mucho más aislantes… pero no ha cambiado demasiado la forma de construir. No soy fan de la domótica, por lo menos lo que vimos que nos ofrece hasta ahora.

— ¿Qué estilos están hoy más en boga en casas dentro de urbanizaciones privadas? ¿Qué importancia le das como arquitecto a esas modas?

— No le doy ninguna importancia a las modas. Por supuesto que uno mira y absorbe… veo pocas cosas originales, aunque siempre hay gente que sorprende por su talento. Imagino un cambio de estilo en las casas de estos barrios, ya vimos bastante la casa de líneas rectas, con piedra, patio en la entrada…

Datos útiles

Juan Altgelt es arquitecto recibido en la Universidad de Buenos Aires. Ha realizado obras en Madrid, New York y Miami.
Tel.: 4478-8979.
juanaltgelt@gmail.com
www.juanaltgelt.com

Construcción personalizada

CIBA es una de las firmas de arquitectura residencial que más obras ha desarrollado en Nordelta y Puertos: más de 70 en la primera, y otras ocho en la segunda. En cada una de ellas ha hecho un culto del vínculo estrecho con el cliente, la interpretación de sus intereses y el cuidado extremo de cada detalle en la ejecución de los proyectos.

Construcciones Integrales Buenos Aires es una empresa dedicada a la arquitectura residencial cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus clientes mediante un proceso que incluye el proyecto, las aprobaciones y la construcción de la vivienda. Para llevar a cabo cada proyecto, CIBA cuenta con un grupo de profesionales especializados que trabajan en conjunto con el fin de adaptar los gustos, necesidades y comodidades de sus clientes a un proyecto concreto. Esta red de profesionales se comunica directamente con cada cliente, con el fin de comprender el deseo o la imagen que ellos tienen en sus cabezas, para luego poder plasmarlo en un plano de la mejor manera posible. Al mismo tiempo, CIBA es una organización ecléctica, lo cual permite que cada familia exprese sus preferencias y así se puedan utilizar sus parámetros de interpretación para escoger el estilo más adecuado. De esta manera, ha construido más de 70 casas en Nordelta y más de 130 en Zona Norte, de diversos tamaños y estilos.

CIBA Arquitectura

Como indica una de las palabras presentes en su nombre, “Integrales”, CIBA lleva a cabo el proyecto, la construcción, la entrega y la post entrega de cada residencia. De esa manera asegura la tranquilidad y comodidad de sus clientes, al igual que el desafío de plasmar en una obra lo establecido en el proyecto. Además, la sinergia conceptual, operativa y técnica contribuye a reducir los costos de la obra y el cumplimiento de todos los aspectos vinculados al buen arte y de las normas vigentes. Sin embargo, para cumplir con su objetivo, CIBA no sólo se focaliza en la interpretación del cliente para el proyecto, sino que también busca los materiales, proveedores y tecnologías que más se ajustan al deseo de cada familia. Así, la empresa constructora considera que la mejor manera de desarrollar la construcción es enfocarse en cada proyecto para que el resultado pueda mejorar la calidad de vida de sus ocupantes.

Al mismo tiempo, CIBA indaga desde el inicio del proyecto en las preferencias de diseño de interiores y paisajismo de cada residente, entendiendo el ambiente que busca generar, para luego unificarlo con la construcción. De esta manera, la empresa puede contar con todas las herramientas necesarias para realizar cada residencia completamente enfocada en cada consumidor. Como consecuencia inevitable de ese proceso, se genera un lazo de confianza entre la empresa y el cliente.

CIBA realiza sus obras desde hace más de 14 años en Nordelta, donde tiene su estudio y residen sus socios. “En estos años de trabajo en Nordelta nos ha tocado ser testigos privilegiados de su crecimiento y hoy estamos orgullosos de ser parte de Puertos, donde hemos realizado ocho proyectos y tuvimos la suerte de que nos eligieran para hacer la primera casa”, relata Fabián Lagares, CEO de la firma.

Vale destacar que CIBA ha tenido un compromiso con la arquitectura sustentable desde sus inicios, tanto en el diseño como en el uso de materiales y nuevas tecnologías.

 

Un premio internacional para Apa

El reconocido estudio Apa Arquitectura obtuvo el prestigioso Americas Property Awards 2017-2018 en la categoría Arquitectura Residencial Argentina. El jurado distinguió el proyecto de una moderna casa de casi mil metros cuadrados que actualmente está en plena obra. La entrega de premios se realizó en Toronto, Canadá, y el propio director del estudio asistió a la ceremonia.

Americas Property Awards es un prestigioso premio regional, que forma parte del International Property Awards, nacido hace más de 26 años en Inglaterra. La edición 2017-2018 del Premio para el continente americano se entregó el 13 de noviembre en Toronto, Canadá. Contó con un jurado de 70 expertos, presidido por miembros de la Cámara de los Lores en el Parlamento del Reino Unido, que distinguieron “…estudios de arquitectura o empresas de desarrollos inmobiliarios que hayan logrado a través de sus obras, los más altos niveles en diseño, calidad, servicio, innovación, originalidad y compromiso con la sustentabilidad”. 

El estudio Apa Arquitectura fue merecedor del premio en la categoría “Arquitectura residencial” por Argentina. Lo recibió el arquitecto Alejandro Apa, director del estudio. “La arquitectura residencial es el arte de proyectar y construir emociones, en favor de la experiencia de hábitat para la calidad de vida. La máxima satisfacción en clientes exigentes se logra con una certera interpretación de las expectativas, desde el diseño a la optimización de la inversión económica, incluyendo la adaptación al entorno con la creación de espacios vivibles. Se logra trabajando en equipo junto al cliente y nuestro equipo multidisciplinario de arquitectos, ingenieros, diseñadores, paisajistas y técnicos especializados”, detalló tras recibir el premio.

El contrafrente de la casa Veloz, que se está construyendo en Hudson, en el sur del Gran Buenos Aires.

El jurado destacó el proyecto de Apa Arquitectura para la casa “Veloz”, que actualmente se está construyendo en Hudson, provincia de Buenos Aires. Es una residencia de 950 metros cuadrados, que refleja en el diseño de sus volúmenes exteriores una metáfora de velocidad, a través de líneas aerodinámicas y vanguardistas. Este es un proyecto de gran horizontalidad, con líneas arquitectónicas que se funden en el horizonte y se mimetizan con la naturaleza a través de sus importantes superficies vidriadas, de piso a techo. La idea compositiva fue crear un “Cubo de Rubik”, desplazado y dividido en seis caras que permitan alternar los diferentes usos en función de los horarios, los usos y las actividades diarias o de fin de semana.

La sustentabilidad, premiada en Puertos

En la ciudadpueblo de Escobar se realizó el concurso de arquitectura sustentable “Diseñá tu Casa A”. Se presentaron 28 proyectos, con altos estándares de calidad e innovación, y entre ellos se entregaron dos premios y cuatro menciones.

Desde su génesis, Puertos puso el foco en la sustentabilidad, el cuidado del medio ambiente y la promoción de prácticas creativas en materia de aprovechamiento de los recursos naturales. En este contexto, recientemente se realizó el concurso de arquitectura “Diseñá tu Casa A”.

La convocatoria se enmarcó dentro del Programa de Calificación y Distinción de Edificios que se lleva a cabo en Puertos, mediante el cual todas las casas que se construyen son evaluadas y calificadas sobre la base de distintos criterios de construcción sustentable. Además, el concurso procuró seguir divulgando distintos aspectos de sustentabilidad que se aplican en la ciudad.

Abierto para arquitectos y estudios de arquitectura interesados en incorporar conceptos de sustentabilidad en sus trabajos, el certamen estableció que los proyectos presentados debían transmitir el carácter innovador, vanguardista y creativo que promueve Puertos.

Específicamente, los diseños presentados debían responder a las necesidades de una familia con dos hijos en edad escolar: un dormitorio en suite con vestidor, dos dormitorios separados con un baño completo compartido y una sumatoria total de espacios cubiertos y semi cubiertos de entre 180 y 200 metros cuadrados.

Las premisas de evaluación estuvieron relacionadas con cuatro aspectos:

Sitio: relación del proyecto con sus alrededores.

Proyecto: diseño, imagen, innovación y funcionalidad.

Diseño Bioambiental: orientación, asoleamiento y ventilación.

Sustentabilidad: aplicación de tecnologías sustentables integradas en armonía con el diseño del proyecto. Debía alcanzar una cantidad mínima de 66 puntos en el Programa de Calificación.

Los ganadores

Los arquitectos Gonzalo Bardach y Matías Mosquera, con la colaboración de Clara Sackman y Felicitas Van Thienen, todos del estudio BAM!, se llevaron el primer premio gracias a la Casa Rampa. En ella promovieron una escala de dos plantas bien marcadas, ubicaron las orientaciones mediante el diseño bioclimático y definieron una planta baja social y una planta superior privada.

El segundo premio fue para los arquitectos Guillermo Adamo, Fabián Garreta y Laura Romanello, de los estudios Sursolar y AR, por su Casa Silvestre, en la cual reinterpretan el concepto de doble circulación, proyectándolo como una conexión directa entre los espacios íntimos y el afuera.

Más allá de haber contemplado distintos aspectos pasivos de diseño, como la implantación, el asoleamiento, la ventilación natural y las envolventes (aislaciones térmicas) en muros, techos y carpinterías, ambas propuestas alcanzaron la calificación “A” mediante la incorporación de distintos elementos activos, como griferías de bajo caudal, reutilización de aguas grises, cosecha de agua de lluvia, sistemas de riego eficiente, equipos de generación de energías renovables (electricidad y agua caliente), iluminación LED, techos verdes y especies vegetales autóctonas, entre otros.

Además, dentro de los 28 anteproyectos presentados, fueron otorgadas cuatro menciones: Casa JoLe (de Josefina Neira y Leonardo Borlenghi), Casa Usur (de Federico Luis Guelfi y Marcelo Bruttomesso), Casa Gira Sol (de Fausto Amadeo y Pablo Barbieri, con la colaboración de Germán Vigil) y Casa Vila (de Laura Dayana y Artieda Holub, con la colaboración de Iane Sofía Vukosich).

Los seis trabajos distinguidos fueron expuestos durante la Feria de Construcción Sustentable MAS, que se realizó a principios de noviembre en la plaza central de Puertos. Allí, más de 35 expositores presentaron soluciones concretas de primer nivel para aquellas personas que buscan incorporar materiales y/o tecnología en sus viviendas con el fin de alcanzar un mayor nivel de confort y eficiencia en el uso de recursos (agua, energía eléctrica, gas, etc).

Winery presenta su catálogo de regalos para fin de año

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Como parte de la campaña “Entrá en modo diciembre. Regalá Winery”,  la vinoteca número uno del país presentó su exclusiva y variada oferta de regalos corporativos y personales para fin de año. Una simple mirada a su impresionante catálogo confirma que nuevamente este año logran sorprender e innovar con las opciones más originales y divertidas para clientes, proveedores, empleados, familiares y amigos, o para regalarse y empezar a brindar por un gran 2018.

La oferta de regalos de Winery va desde un increíble “Glamping” (un domo con muebles y la mejor selección de productos) hasta una heladera Siam llena de bebidas. También se puede optar por la “Campari Bike”, una bicicleta Monochrome con productos varios (principalmente de la reconocida marca italiana) o por el baúl Jack Daniels, con productos exclusivos que realzan a este excepcional regalo.

En el catálogo de Winery no faltan los ya típicos baúles como regalos de fin de año (algunos con productos de venta exclusiva en la vinoteca, otros con ediciones limitadas o añejas de vinos, whiskies y otras bebidas), como así también los gabinetes de “herramientas”, las “coolers”, las “boxes” de madera y las tradicionales “Party On”, que suelen ser las más elegidas para hacer regalos empresariales.

Junto a  la campaña “Entrá en modo diciembre. Regalá Winery”, la empresa vuelve a romper el molde de los regalos empresariales con un catálogo fresco y original con opciones que arrancan desde los $1000.

Para ver el catálogo completo o hacer compras online, ingresá en www.winery.com.ar;  o bien pasá por cualquiera de sus 22 sucursales y retiralo sin costo.

Los jardines de FOA

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Un repaso por los diseños de exteriores que se vieron en la reciente edición de Casa FOA, en el barrio porteño de Belgrano.

Círculos de madera gris y sillones con géneros gastados revalorizan el paso del tiempo

El espacio número 4, denominado Jardín Principal by Volskwagen, fue obra de Estudio Cinco, formado por los arquitectos Juan Caram, Flavio Domínguez, Diego Segoura y Mónica Kucher y la diseñadora de interiores Gabi López.

Para el desarrollo del proyecto tomaron como punto de partida la morfología existente en el espacio exterior, plagado de líneas curvas, orgánicas y envolventes. Diseñaron cuatro grandes decks circulares de madera gris, inspirados en la alquimia que se produce entre la tierra ondulante y la vegetación.

La madera gris y el mármol travertino rústico del piso son el ADN de los materiales del lugar, que junto al equipamiento de reposeras de madera de naufragio y los textiles gastados, emulan los efectos del envejecimiento y gastado que produce el sol y la intemperie, y revalorizan las huellas del paso del tiempo.

Paralelamente, la iluminación enfatiza los árboles y crea el clima que recorre la propuesta de circular, conectando los puntos redondos y generando un lenguaje envolvente, abierto y comunitario, ideal para vivir y compartir experiencias.

Macetas dinámicas

Ariel Oliva bautizó a su espacio “el número 6” con el sencillo nombre de Balcones. “Un descanso, un espacio cargado de verde, una bocanada de aire fresco donde contemplar las vistas en altura -según él mismo-.Nació de la idea de volver a generar un producto que sea un objeto de diseño en sí mismo, al igual que lo hicimos en nuestra primera participación en FOA, en 2015, con las macetas Cadre y Lisse”.

En esta ocasión, las macetas son de la línea Prisma: una propuesta dinámica, una línea de diseño neutra e integradora, que actúa como nexo entre el mural de la fachada y los espacios interiores. Prisma está compuesta por una serie de tres maceteros con gran versatilidad, ya que pueden girarse e invertirse gracias a su doble boca, de manera que pueden configurarse infinitas formas de dibujo. Líneas puras, ángulos rectos y oblicuos, dos miradas sobre un mismo objeto, una alusión a lo cóncavo y a lo convexo.

Las macetas están construidas en chapa de acero plegada con terminación en pintura a fuego en color grafito microtexturado mate, de la firma Alba.

Las macetas de chapa pintada diseñadas por Ariel Oliva.

Para jugar a las escondidas

El patio interno de la casa que albergó a FOA fue nombrado por su diseñadora, Fabiana Sambresqui, como Peek a Boo. “Un espacio a descubrir, recorriéndolo, atravesándolo, buscando al personaje escondido en algún recodo del jardín”, explicó.

El objetivo es integrar interior y exterior, a través de una propuesta en tres niveles. Se la recorre por una cinta gris, a veces escalera intervenida por un graffiti, a veces camino de cemento. El recorrido sinuoso invita a detenerse y observar, con rajas de chapa y luz que marcan el tempo. La vegetación, que combina colores, texturas y fragancias, enciende los sentidos. Piso y pared se fusionan en curvas de vegetación, y así el jardín deja de ser sólo horizontal y se hace vertical, desafiando a la gravedad.

Like a Rolling Stone

El espacio 44 es un jardín privado con pantallas vegetales, aires de town londinense y curvas como carrusel de piedra caliza. Su creadora, Cari Calvo, buscó inspiración en la música y la onda de los célebres Rolling Stones. “Todo el camino de piedra nos lleva directo a un Gimme shelter con un escenario a cuestas, atravesando un sembrado de violas de donde emerge la re interpretación del logo lengua-corazón”, aseguró.

Unas cintas metálicas ondulantes abrazan al edificio a modo de Roller coster, que le da una imagen de velocidad y movimiento continuo desencadenado en el césped, símbolo de pies en la tierra. Donde uno hace un stop, el piso es blanco con forma de púa-lengua. “Las paredes reflejan nuestra imagen acompañados de la banda mas longeva del Rock & Roll”, agregó Cari.

Un nuevo techo para Buenos Aires

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En Puerto Madero se está construyendo lo que será el edificio más alto del país: la Alvear Tower, que alcanzará los 235 metros de altura y no solamente establecerá un récord en este sentido, sino que también alcanzará niveles de lujo y confort inéditos en esta parte del mundo.

El dique 2 de Puerto Madero ve cómo día tras día avanza la obra de la torre más impactante de la Argentina, que se estima estará finalizada para mediados del año próximo. Se trata de la Alvear Tower, un edificio de 235 metros de altura y 69 mil metros cuadrados desarrollado por el grupo Sutton, que así desembarca de manera contundente en el mercado residencial. La firma es propietaria del clásico Alvear Palace Hotel y del nuevo Alvear Icon Hotel, también ubicado en Puerto Madero e inaugurado en junio pasado.

La obra comenzó en mayo de 2012 y demandará una inversión total de casi 200 millones de dólares. El proyecto es del estudio PFZ Arquitectos, fundado por Juan Pfeifer y Oscar Zurdo en 1992, responsable de obras destacadas como Madero Harbour, DOT Baires, Alto Palermo y muchas otras, en Buenos Aires, el interior de nuestro país, Chile, Perú, Uruguay y hasta Pakistán. La construcción está a cargo de CRIBA, sinónimo de trayectoria y excelencia en el rubro.

Respecto de su morfología y su estructura, Alvear Tower presentará formas femeninas y delicadas: volumetrías de curvas suaves y anillos, que otorgarán un sello de distinción en el paisaje urbano más moderno de la ciudad de Buenos Aires. La torre tendrá 189 unidades de lujo, con tipologías que van desde dos ambientes de 90 metros cuadrados hasta departamentos de cuatro dormitorios con dos dependencias de servicio, de casi 500 metros cuadrados, algunas de ellos dotados de pileta privada. El acceso a cada uno será a través de palieres privados o semiprivados, y todos gozarán de excelentes vistas, tanto a los docks como al río. Otro punto sorprendente, que marca una pauta de la exclusividad del proyecto, es que cada piso tendrá 3,30 metros al techo, una altura extraordinaria que brindará una sensación de amplitud única y reducirá el número total de pisos a 54.

Los departamentos más grandes tendrán casi 500 metros cuadrados.

Amenities únicos

El edificio se implanta sobre un lote de casi 6700 metros, sobre la avenida Azucena Villaflor. Grandes parques, con un interesante diseño paisajístico, rodean la planta baja, donde se localizarán estacionamientos, servicios y la mayoría de las actividades sociales propuestas.

El nivel de los amenities y servicios será realmente de un nivel superlativo, con características similares a los brindados por un hotel de lujo. Elevados sobre el nivel de la calle (para que la privacidad sea total), se ubicarán una piscina semiolímpica abierta, una piscina in-out de 15 metros de altura, un solárium, una cancha de tenis, un simulador de golf y áreas verdes con juegos para niños ubicados en la terraza del basamento. El primer piso de la torre tendrá un área cubierta con un amplio spa, dotado de infraestructura para realizar actividades relajantes relacionadas con el agua, piletas con hidromasajes, duchas especiales, baños de vapor, sauna, áreas de relax y un centro dedicado a la los tratamientos corporales y de belleza. También habrá un spa para las mascotas de los propietarios.

El gimnasio, equipado con equipos de última generación, ofrecerá vestuarios para ambos sexos. Además habrá un business center y múltiples espacios de encuentro social, como un bar, un restaurante, un microcine, salón de fiestas, salón de ensayos, taller de hobbies y salones de juegos diferenciados para niños y adolescentes. En el piso 54, a 220 metros sobre el nivel de la calle, habrá un roof garden excepcional, con un bar-cafetería que regalará unas vistas inigualables hacia el río y hacia la ciudad.

Por todas estas características, sumadas al prestigio del grupo Sutton, Alvear Tower marcará a fuego la historia inmobiliaria y arquitectónica de Buenos Aires y América Latina.

Un nuevo ícono en hotelería

Alvear Icon es el nuevo hotel del grupo Sutton en Puerto Madero, inaugurado hace unos meses. La obra comenzó en 2010, bajo un proyecto de los estudios PFZ Arquitectos y Pasinato Arquitectos. Posee una superficie construida de casi 40 mil metros cuadrados, distribuidos en tres subsuelos, planta baja y 35 pisos.  Los subsuelos ocupan los 3340 metros cuadrados del terreno, mientras que la torre ocupa una planta de 750 metros cuadrados.

En el primer subsuelo se ubican dos salones de eventos, uno con capacidad para mil personas y otro para 200 personas. En los primeros pisos se localizan los restaurantes y bares, en el tercero hay solárium y piscina descubierta; entre el cuarto y el 17 están las 159 habitaciones del hotel; en el 19 y 20 spa, gimnasio, vestuarios y piscina cubierta; entre el 21 y el 30, en tanto, se reparten 50 residencias de uno, dos, tres y cuatro ambientes, cuyos propietarios gozan de todos los servicios del hotel; y en los pisos 31 y 32 hay otros restaurantes y una terraza descubierta.

Un nuevo barrio en Nordelta

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Acaba de presentarse Carpinchos, uno de los últimos cuatro barrios de lotes de la Ciudadpueblo de Tigre. Gracias a su ubicación excepcional y su gran infraestructura, se vendieron los primeros 124 lotes en un día.

Desde hace más de 15 años, la llegada al mercado de un barrio en Nordelta es un evento extraordinario y exitoso. Sucedió así con cada uno de los lanzamientos que hicieron en todos estos años, y volvió a pasar días atrás, cuando se anunció la preventa de Carpinchos, el nuevo barrio de la Ciudadpueblo tigrense.

Dentro de la amplia extensión nordelteña, Carpinchos es uno de los últimos cuatro loteos previstos. Tiene 434 unidades, con una superficie promedio de 556 metros cuadrados, que se lanzarán en una única etapa. Uno de sus puntos más destacados es su ubicación ya que está frente a lo que será el Centro Cívico de la ciudad, muy cerca del acceso Bancalari y con rápida salida también al acceso por la Ruta 27.

Además, posee un lago propio de tres hectáreas y completas instalaciones deportivas y recreativas, que incluyen en un sector dos canchas de tenis y una de fútbol, en uno de los extremos del lago una pileta y un club house, y dos plazas de juegos, ubicadas en diferentes áreas del barrio, que se convertirán rápidamente en espacios de esparcimiento y encuentro para los chicos y adolescentes del barrio.

Comercialización

Días atrás se realizó un prelanzamiento de Carpinchos, y el resultado fue notable como es habitual: en el primer día se vendieron los 124 lotes ofrecidos, por un total de 26 millones de dólares.

El mecanismo de financiación previsto brinda dos opciones, en ambos casos con un anticipio del 35 por ciento del valor total con la firma del boleto de compraventa: una posibilidad es abonar el 65 por ciento restante en 24 cuotas fijas en dólares, y la otra es pagarlo en 48 cuotas mediante UVAs.

Las comercializadoras son las inmobiliarias que operan en Nordelta.

Una noche a puro corazón

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La cena solidaria anual de la Fundación Nordelta convocó a 450 personas en la sede de Astilleros Milberg. Se subastó una camiseta de Barcelona firmada por Lionel Messi, se recaudaron casi tres millones de pesos y famosos como Juan Darthés, Sebastián Estevanez y Claudia  Fontán engalanaron la fiesta.

Como es habitual a esta altura del año, se realizó la cena de la Fundación Nordelta en Astilleros Milberg, cuyo salón se llenó de gente con ganas de ayudar y mostrar su costado solidario, entre ellos varios famosos y empresarios. En total se recaudaron dos millones setecientos mil pesos, y para ello uno de los aportes más significativos fue la subasta de una camiseta de Barcelona autografiada por Lionel Messi, por la que el empresario de la construcción Hugo Dragonetti pagó casi trescientos mil pesos. Todos esos fondos se destinarán a financiar los programas de la Fundación en los barrios Las Tunas, El Lucero, El Alge y San Luis.

Algunos de los personajes que dijeron presente fueron Eduardo “Coco” Fernández, gerente de Artear, su mujer Virginia Elizalde; Sebastián Estevanez y su mujer, la modelo Ivana Saccani; el actor Juan Darthés, la diseñadora y animadora Anamá Ferreyra, el diputado Sergio Massa y su mujer, Malena Galmarini. El evento estuvo conducido por Verónica Varano y Hernán Drago.

Eduardo Costantini fue elegido capitán de su mesa, que compartió con Sergio Massa y el intendente de Tigre, Julio Zamora.

Uno de los momentos clave de la noche fue la elección al azar del capitán de cada mesa: había que ir pasándose un gorro de egresado (típico de las películas estadounidenses) y, quien lo tuviera en la cabeza cuando se paraba la música, sería el encargado de juntar las donaciones, ente otras tareas, todas con fines solidarios.

Vocación de servicio

La directora de la Fundación Nordelta, Marité Costantini, destacó que “más de 450 vecinos han participado de la cena solidaria para colaborar con la educación de los niños”. Y compartió: “Uno siempre tiene alguien a quien admira. Mi abuela, Mariaca (María Carolina Malbrán de Costantini) fue una mujer admirable. A pesar de todo lo que tenía para hacer, no dejaba nunca de mirar y ayudar a los demás. Se dedicó a ayudar a muchos chicos de la Cava y ahí una vez festejamos una Navidad con un pesebre viviente dirigido por mamá, y por eso creo que ya desde muy chica trabajé como voluntaria, y luego elegí mi carrera como profesora de ciegos. En 2001 llegamos con papá a Las Tunas. Nos presentamos como vecinos, les contamos que Nordelta iba a ser una gran Ciudadpueblo y que veníamos a escucharlos y a trabajar  con ellos. Los programas se fueron creando de a poco. Así fue a lo largo de todos los años y hasta el día de hoy las familias que conocimos en ese momento se siguen acercando a nuestra casa. Es un orgullo muy grande”.

Luego de la recepción y del primer plato, llegó el momento de las rifas, ofrecidas por los voluntarios mesa por mesa, y del remate de la camiseta con la firma del líder del Barça. Ahí, el rol de Vero Varano y Sebastián Estevanez fue clave para recaudar más.

María Leone y Juan Darthés.

Julio Zamora, intendente de Tigre, se expresó desde el escenario: “Estamos presentes para ratificar el compromiso de trabajar y apoyar las actividades de la entidad. Es muy importante colaborar con instituciones solidarias para contribuir y mejorar las condiciones de vida de la población”, sostuvo, y añadió: “Desde el ámbito municipal, llevamos adelante políticas públicas como los realizadas en los polideportivos, los talleres culturales, las orquestas infanto juveniles y el programa Tigre Educa”. Luego, Eduardo Costantini señaló: “Se agotaron todas las entradas para colaborar con la población más necesitada de Tigre. Siempre pensamos en la articulación de lo público y privado, trabajando junto al municipio y las distintas ONG del distrito”.

En el cierre, mientras llegaba el postre a las mesas, se rifaron un LCD de grandes dimensiones, una joya de Jean Pierre, una obra de arte de Sol Storni y una camiseta de Los Jaguares, el equipo argentino de Super Rugby. Como telón de cierre, la banda Cumbia y Fuera mostró su divertido repertorio. Y ahí, en la pista, satisfechos por haber dado lo mejor de sí, todos se pusieron a bailar.

“El artista se libera de los códigos anteriores”

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Luis Felipe Noé está tan vital como hace medio siglo. A los 84 años, inauguró una gran muestra en Bellas Artes que no es una retrospectiva: muy por el contrario, es una prospectiva, una mirada al futuro. Una charla imperdible con un artista que, como siempre, sigue huyendo de las etiquetas.

Es una fría tarde de este invierno intermitente en Buenos Aires. Luis Felipe Noé nos recibe en su casa-taller de San Telmo. A través de la enorme puerta de hierro vidriada lo vemos descender las escaleras de mármol, rodeadas por pinturas suyas. Prueba con una llave, busca otra, nos indica que ingresemos por la puerta de al lado, subimos. Yuyo se disculpa por estar aún ocupado y nos invita a pasar. Ultima detalles de su reunión con Cecilia Ivanchevich, curadora de “Mirada Prospectiva”, la exposición que inauguró el 11 de julio en el Museo Nacional de Bellas Artes y que, sin duda, hasta septiembre mantendrá su agenda un tanto más colmada.

Lo esperamos en la sala. Llega unos minutos después, pero lo interrumpe el celular: “Hola, hola…”. No hay señal. Lo apaga. Comenzamos con la entrevista: “Sé que pronto va a publicar un libro al respecto, pero a modo de adelanto: ¿Qué es el caos para Noé? ¿Qué significa tomar el caos como estructura?”, pregunta esta cronista.

Suena otro teléfono. Yuyo escucha y se inquieta, porque no suena tres sino cuatro veces antes de cortarse… Corre a la otra sala a desconectarlo. Regresa también corriendo: “¿El caos me preguntás? ¡Este es el caos!”. Luego, sí, toma asiento y se explaya: “El libro se llama `El caos que constituimos´, y lo dedico al caos, mi viejo compañero. Yo no asocio caos a desorden. Caos lo asocio a vida, pero a la vida en general, incluso no a nuestra propia vida, sino a la vida desde que la vida existe. Nosotros somos apenas una pequeña partícula. Creo que caos no tiene contrario, como tampoco lo tiene el tiempo, porque la eternidad está fuera del tiempo. Y el tiempo es el gran escenario del caos. En el caos acontecen momentos de orden y de desorden, pero todo va cambiando permanentemente en un fluir de cosas que se intercalan. El libro está dividido en dos etapas: Asunción del caos, y El caos como estructura”.

— ¿Qué lugar ocupa la pintura en ese caos? Cómo es ese vínculo?

— La pintura es una de las tantas artes. La música, la literatura, el relato, la poesía, la danza, todas son artes del tiempo, por lo tanto pueden reflejar casi naturalmente el caos -cuando son hechas por grandes poetas, grandes músicos, no cualquier músico, no cualquier poeta-. La pintura, en cambio, es un arte estático y por ello es más complejo para ella. Como es un arte de conjunto, de panoramas, de estructuras de cambios, se habla de composición, pero composición es la unión de varias cosas distintas. Yo creo que enseñar composición, como hacen en la academia, no tiene ningún sentido porque es como imponer lo que uno tiene que decir. La composición sale de la misma expresión de la persona. Ahí se enuncia el caos como estructura.

— ¿Cómo definiría a un buen artista?

— Los artistas que siguen obedeciendo a los profesores no son artistas, tienen oficio de pintores, pero no son artistas. El artista se libera de los códigos anteriores. Le sirven como experiencia, pero se libera para entenderse él en relación a su mundo. Yo no creo que el arte sea expresión. Hay muchas maneras de ser un buen artista. Yo creo en el acto de creación.

— Como artista, ha rechazado las etiquetas a lo largo de los años, ¿qué opina de la gran categoría que es el arte contemporáneo?

— Yo creo que es una etiqueta que de por sí define que no sabe definir nada. Porque el arte contemporáneo, ¿cómo se va a llamar cuando deje de ser contemporáneo? Hay un gran desoncierto, pero al mismo tiempo empieza a haber conciencia de que las vanguardias han sido gratas experiencias y que el campo no solamente se cierra al campo mismo de un lenguaje artístico, sino que se intercala con los otros lenguajes artísticos. Entonces comienza el período de la experiencia de manejarse en la libertad. La libertad de posibilidades. Y eso es magnífico. Si yo le pusiera un nombre al arte contemporáneo le pondría “arte cocktelero”, porque hace cocktails. Para mí es eso. Si hay algo que aprecio y valorizo mucho es la experiencia juvenil, pero si hay algo que sé es que los viejos no pueden hablar de los jóvenes: siempre se equivocan. Por lo tanto de los jóvenes no voy a hablar. Cuando hablo de arte contemporáneo no hablo sólo de arte joven, yo me incluyo en el arte contemporáneo, y hay jóvenes que no los pondría en el arte contemporáneo porque repiten fórmulas anteriores.

— Usted se ha dedicado a lo largo de su vida a la pintura, pero también al pensamiento y la crítica. Ese cruce de disciplinas, ¿lo vivió como un acto de libertad?

— Forma parte de mi caos personal. Antes de que yo naciera, mi padre había publicado dos antologías de la poesía argentina, que fueron muy consideradas en esa época. Mi padre también fue secretario de la revista Nosotros, que mostraba el reflejo del movimiento literario de la Argentina. También fue secretario de la organización Amigos del Arte, hacían exposiciones y convocaban a hablar a gente muy importante. Yo me crie en eso, era un señor que me hablaba de literatura y me abría al arte. Para mí las dos cosas vinieron parejo. Cuando termino el bachillerato, mi padre quería que yo siguiese algo profesional, él era abogado y me dijo de entrar a Derecho, aunque nunca se negó a que yo estudiara pintura. Estudié Derecho hasta que decidí abandonar la facultad porque para mí era un plomazo. Estuve cuatro años, lo que no quiere decir que haya llegado hasta cuarto año. Pero debo haber aprobado 10 materias. Abandoné en el ‘55, cuando cayó Perón. Y Perón tenía una cantidad de diarios intervenidos. En esa época no había escuelas de periodismo, y con la experiencia de haber estado en Derecho, entré en el diario, y fui periodista antes de hacer una exposición. Mi primera exposición la hice a fin del ‘59, en octubre más o menos, y ahí comienza otra etapa mía: dejo de hacer periodismo y me dedico a la pintura.

El ser nacional, una de las obras contemporáneas del inagotable Yuyo.

— ¿Es verdad que usted aprendió a pintar con Perón?

— No. Yo venía de una familia muy antiperonista, como era la mayor parte de la clase media de ese momento, pero a mí me impresionaban mucho las manifestaciones peronistas, me seducían, tal vez en su carácter antiestético, caótico. Yo iba a las manifestaciones como observador, y tengo experiencia de la vida así. Entonces cuando me hablan de orden, de unidad, ¿de qué me están hablando? Yo lo que creo es que todo es un gran despelote. Lo que pasa es que a veces hay ficciones de orden, pero hay un permanente cambio. Los órdenes se evaporan, cambian constantemente. Y eso me encanta, es la vida. Ahora, hay caos como para temerle -las guerras- pero en ese fluir caótico de la vida hay también cosas hermosas: el amor, la creación artística en el sentido de entender todo eso. Incluso hay cosas que la gente puede decir “Oh, qué caos”, y ese caos puede ser la protesta social, pero la protesta social es una enunciación también del progreso y la conciencia de lo que está pasando. Si hay algo que no me asusta es el caos, lo que sí me asusta es la guerra, esos elementos del caos.

— ¿Cómo es el contexto caótico con el que dialoga Noé hoy?

— En la muestra hay una obra que se llama “Hoy, el ser humano”, y que es como mi respuesta a todas las cosas que estoy viendo pero al mismo tiempo lo relaciono con la cultura general. Creo que esa es la única obra que he hecho en mi vida que la concebí, porque cuando comienzo una obra no sé lo que voy a hacer, lo voy sabiendo a medida que lo voy haciendo, y ahí me nace el nombre y demás. Pero ésta sí, ésta la tuve en mi cabeza, sin hacer bocetos ni nada. El cuadro tiene una tonalidad roja. Ese es un modo de decir cómo yo veo el mundo contemporáneo.

— La muestra está planteada en clave prospectiva, ¿qué implica eso?

— Es un concepto que charlamos mucho con Cecilia, una propuesta de ella de no hacer una retrospectiva, sino poner el acento sobre el hoy, sobre lo que hago hoy relacionado a mi experiencia de vida, hacer un panorama de distintas experiencias mías, relacionando cuadros de distintas épocas. Yo creo que eso le da una gran vitalidad a la exposición. Prospectiva es una ironía en cierto modo, prospectiva en un hombre de 84 años quiere decir que no todo es para mirar el pasado, sino como para mirar el presente como proposición para el futuro. El criterio de la exposición tiene que ver también con que yo estoy harto y reharto de que me relacionen permanentemente con los años ‘60, me hace sentir una viuda de un pintor de hace cincuenta años, ¡y yo estoy vivo!! Pero la gente clasifica, ¿y qué pasa con la vida? Uno se va mudando de casa, se va mudando de todo. Yo cuando alguien me llama por teléfono y me dice: “Quiero comprar un cuadro de los años ‘60”, le cuelgo.

Reflexiones sobre el amor, uno de los asuntos más hermosos del caos generalizado, al decir de Noé.